Boca repitió la fórmula y derrotó a River
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El gol menos pensado. El partido estaba para River, pero Mouche, quien habitualmente es el lanzador del centro, esta vez recibió de Erviti y anotó de cabeza.
Allí, solito y solo estaba Mouche para saltar, cabecear y anotar casi con el arco a su merced y hacer estéril la volada de Vega que sin haber tocado la pelota, ya veía como su arco tenía un gol en contra.
River siguió con los intentos por el sector derecha y Sánchez continuaba ganándole a Juan Sánchez Miño. Así fue como en un centro, el único que no pudieron sacar ni Schiavi ni Insaurralde, Cavenaghi quedó solo frente al arquero Sebastián Sosa al borde del área chica pero su disparo se fue por arriba del travesaño.
River no merecía irse en desventaja al entretiempo, pero Boca aprovechó la única llegada a fondo y le daba otro baño de realidad a los dirigidos por Almeyda.
En el complemento, el campeón argentino comenzó más firme con el resultado que más cómodo le sienta y tuvo una gran oportunidad en los pies de Mouche. Tras un pelotazo largo desde mitad de cancha que Jonatan Maidana cabeceó corto para atrás, el autor del primer gol corrió con la pelota picando e intentó rematar por sobre el cuerpo de Vega que salió apurado y pudo detener el remate.
Pero poco a poco River siguió con el libreto del primer tiempo y volvió a dominar las acciones. César Cirigliano dejó la cancha por Lucas Ocampo que se tiró a la izquierda. De todas maneras, el plan de los de Núñez seguía siendo el sector derecho, donde la figura del uruguayo Sánchez se agigantó y comenzó a inquietar nuevamente.
Sosa tuvo más trabajo cuando detuvo un disparo de media vuelta de Cavenaghi y desvió un remate de afuera del área de Andrés Ríos, que reemplazo a un apático César González.
River seguía desbordando por la derecha pero los centros no llegaban a los sus delanteros y Gastón Sauro, que ingresó por Schiavi, e Insaurralde continuaron auyentando el peligro de su área.
Así, pasaron los minutos y los dirigidos por Almeyda cayeron en la intrascendencia e impotencia y los nervios se apoderaron de sus jugadores. Por eso, Boca no tuvo demasiados sobresaltos en los últimos minutos del partido y se quedó con esta gran alegría de ser el único dueño de los superclásicos de verano.



