29 de enero 2012 - 11:10

Boca repitió la fórmula y derrotó a River

El gol menos pensado. El partido estaba para River, pero Mouche, quien habitualmente es el lanzador del centro, esta vez recibió de Erviti y anotó de cabeza.
El gol menos pensado. El partido estaba para River, pero Mouche, quien habitualmente es el lanzador del centro, esta vez recibió de Erviti y anotó de cabeza.
Boca repitió la fórmula y derrotó 1-0 a River en el segundo superclásico del verano, disputado en Mendoza, con gol de Pablo Mouche.

Los dirigidos por Matías Almeyda salieron decididos a llevarse la victoria que obligaría a definir la copa Luis B. Nofal por penales. Con total dominio de la pelota y las situaciones de gol, los de Núñez llevaban peligro por el sector derecho con las subidas de Luciano Abecasis y Carlos Sánchez.

Por el centro, Fernando Cavenaghi se tiraba atrás para organizar el juego y abrir a derecha o izquierda, donde César González no pudo desequilibrar jamás. Gastón Trezeguet debutó como titular pero la alegría duró poco. A los ocho minutos sintió una fuerte contractura en la piernas derecha y debió dejar la cancha por Rogelio Funes Mori, que se mostró atolondrado a la hora de asociarse con sus compañeros o de definir al arco.

Y así, River era más ganas que fútbol, pero no obstante arrinconaba a Boca que se defendía sólidamente con Rolando Schiavi y Juan Manuel Insaurralde como estandartes.

Los dirigidos por Julio César Falcioni apostaban a una contra, pero no podían sorprender a Daniel Vega, que casi no tocó la pelota.

Hasta que a los 29 minutos, al igual que en Chaco, el campeón del fútbol argentino encontró la llave de la victoria por el sector derecho. Pablo Ledesma presionó sobre la salida por el sector izquierdo, el derecho del ataque, y recuperó la pelota. Abrió para Walter Erviti que desbordó y mandó un centro al corazón del área.

Allí, solito y solo estaba Mouche para saltar, cabecear y anotar casi con el arco a su merced y hacer estéril la volada de Vega que sin haber tocado la pelota, ya veía como su arco tenía un gol en contra.

River siguió con los intentos por el sector derecha y Sánchez continuaba ganándole a Juan Sánchez Miño. Así fue como en un centro, el único que no pudieron sacar ni Schiavi ni Insaurralde, Cavenaghi quedó solo frente al arquero Sebastián Sosa al borde del área chica pero su disparo se fue por arriba del travesaño.

River no merecía irse en desventaja al entretiempo, pero Boca aprovechó la única llegada a fondo y le daba otro baño de realidad a los dirigidos por Almeyda.

En el complemento, el campeón argentino comenzó más firme con el resultado que más cómodo le sienta y tuvo una gran oportunidad en los pies de Mouche. Tras un pelotazo largo desde mitad de cancha que Jonatan Maidana cabeceó corto para atrás, el autor del primer gol corrió con la pelota picando e intentó rematar por sobre el cuerpo de Vega que salió apurado y pudo detener el remate.

Pero poco a poco River siguió con el libreto del primer tiempo y volvió a dominar las acciones. César Cirigliano dejó la cancha por Lucas Ocampo que se tiró a la izquierda. De todas maneras, el plan de los de Núñez seguía siendo el sector derecho, donde la figura del uruguayo Sánchez se agigantó y comenzó a inquietar nuevamente.

Sosa tuvo más trabajo cuando detuvo un disparo de media vuelta de Cavenaghi y desvió un remate de afuera del área de Andrés Ríos, que reemplazo a un apático César González.

River seguía desbordando por la derecha pero los centros no llegaban a los sus delanteros y Gastón Sauro, que ingresó por Schiavi, e Insaurralde continuaron auyentando el peligro de su área.

Así, pasaron los minutos y los dirigidos por Almeyda cayeron en la intrascendencia e impotencia y los nervios se apoderaron de sus jugadores. Por eso, Boca no tuvo demasiados sobresaltos en los últimos minutos del partido y se quedó con esta gran alegría de ser el único dueño de los superclásicos de verano.

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