Boca visita a Gimnasia para alcanzar el récord de triunfos
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Desde allí Giménez se trasladó hasta la sede del Poder Judicial platense que estaba de guardia y también dejó asentada la denuncia pertinente.
Acto seguido fue el capitán de Boca Juniors, Martín Palermo, quien contó que el árbitro lo había llamado a él y a su colega de Gimnasia, el arquero Juan Carlos Olave, cuando finalizó el primer tiempo, para notificarles que "Muñoz y otras cuatro personas lo habían amenazado y por eso suspendía el partido".
A partir de allí otras fuentes ampliaron detalles y pusieron de manifiesto que presuntamente habrían existido amenazas de muerte de parte de Muñoz y sus laderos, y que inclusive hasta alguno de ellos habría intentado tomar del cuello a Giménez.
Sin embargo el propio Muñoz le admitió a algún medio televisivo su participación en el episodio, reconoció que lo fue a buscar a Giménez a los camarines para reprocharle la expulsión de Troglio "porque su padre está atravesando un momento delicado" y aseguró que mantuvo con él "un fuerte discusión", pero negó que en momento alguno haya amenazado al árbitro.
"Juro por mis hijos y la Santa Biblia que no lo amenacé. Lo único que hice fue pedirle un gesto de solidaridad para con Troglio, porque su padre está muy mal, para que le diera una palmada en el hombro en vez de echarlo. Pero Giménez no me quiso escuchar y me dijo que me fuera. Había policías de testigos", apuntó.
"Pero cuando me alejo del lugar su asistente, Darío García, me gritó que no me la bancaba solo y que me iba a matar. Entonces me saqué los anteojos, lo encaré y le dije que vamos a hablarlo mejor el martes en AFA", contó el dirigente.
Muñoz confirmó que se dirigió al vestuario del árbitro acompañado "de tres dirigentes", indicó que con Giménez no se conocían "personalmente" y pidió "públicas disculpas por haber protagonizado este episodio. Pero si alguien debe ser castigado, ese soy yo y no Gimnasia".
El titular gimnasista ya había vivido un episodio parecido cuando Gimnasia estaba definiendo palmo a palmo con Boca el pasado torneo Apertura y debió recibir a Newell's Old Boys.
"Esta torpeza que tuve es imperdonable. Fui un imprudente y me arrepiento por lo que hice.
Por eso no voy a hacer ningún tipo de denuncia a pesar de lo que me dijo García con la policía de testigo", destacó.
En el verano pasado se había registrado otro episodio de violencia en las inmediaciones del vestuario del Estadio Unico entre jugadores y allegados de Gimnasia y San Lorenzo.
Un caso de suspensión como este tuvo lugar en 1995, cuando se enfrentaron Atlético Rafaela 1 - Atlético Tucumán 0 y allegados de este último equipo amenazaron al árbitro del partido correspondiente a la Primera B Nacional, que fue suspendido y al conjunto norteño le fueron descontados seis puntos.
Los hechos de hoy seguirán en la justicia penal y también en la deportiva, donde probablemente Gimnasia reciba una suspensión pero el partido continúe jugándose hasta completarse los 45 minutos que faltan.
Lo que en cambio no se resolverá tan fácilmente será la vergüenza en la que una vez más quedo inmerso el fútbol argentino.
La partida del plantel de Boca, con Basile negando cualquier comentario justo en su último partido como entrenador 'xeneize' en Argentina, más custodiado que de costumbre, fue la imagen símbolo de esta irracionalidad que alberga en el "más popular de los deportes".




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