Claro triunfo de Argentina que ya está entre los ocho mejores
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Ginóbili (28) fue la figura del partido.
Primero fue en zona, luego hombre a hombre, pero Argentina, aunque especialmente Oberto, se encargó de propiciar efectos devastadores en la 'pintura' adversaria.
Sin embargo, el quinteto del 'Oveja' Hernández no se pudo alejar en el tanteador por una sencilla razón: no tuvo eficacia a la hora de los lanzamientos.
Así pareció increíble que no se acertara en ninguno de los once tiros de tres puntos que se ejecutaron.
El conjunto de Oceanía se mantuvo a distancia, a partir de algunas conversiones del escolta Kirk Penney y otras oportunas apariciones del conductor Marc Dickel.
Pese a ello, Argentina terminó ganando el primer parcial por 21-16, con un funcionamiento colectivo que fue de más a menos.
En el segundo segmento, los dos ajustaron las marcas y el desarrollo se volvió más trabado.
Allí empezó a tallar la figura del bahiense 'Manu' Ginóbili, quien desequilibró con su zurda prodigiosa y concluyó el primer período con 12 tantos (aunque ningún triple acertado).
También colaboraron en el sector defensivo los rebotes que aportaron Andrés Nocioni y Luis Scola.
A la finalización de los primeros 20 minutos de partido, Argentina llevaba una diferencia no tan holgada pero relativamente tranquilizadora (37-29).
El comienzo del segundo período entregó la imagen más favorable para Argentina.
Porque se fortaleció en ambos tableros, porque Ginóbili aportó algunas conversiones clave (sumó otros ocho tantos) y porque Nueva Zelanda, fundamentalmente, perdió eficacia en sus lanzamientos.
Sin desplegar lujos y sin siquiera mejorar la puntería en los tiros de tres puntos, Argentina sacó una diferencia de 17 puntos a los 8 minutos del tercer segmento (56-39), que se tornaba en tendencia definitiva para el pleito.
El último parcial no mostró aristas diferentes.
Argentina regulaba el ritmo, pero no podía encestar desde más allá de la zona de 6,25 metros.
El bahiense Ginóbili, recién en el decimoctavo intento colectivo de triple, pudo convertir (70-58).
Y allí se terminó el partido.
Argentina ganó, no jugó un gran partido como en la etapa preliminar del Campeonato Mundial, pero venció con amplitud a un rival que siempre supo complicarlo.



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