Con un imponente acto, China despidió los Juegos Olímpicos
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Para comenzar, los fuegos artificiales dibujaron un círculo por encima del estadio llamado Nido del Pájaro, teatro de atletismo y la final de fútbol en estos Juegos.
En la cultura tradicional china, el círculo es el símbolo de la armonía, con lo que los organizadores querían hacer referencia al éxito de los Juegos.
También tuvieron cabida los tambores, que en la cultura china sirven para avisar a la gente para que se reúna, para que expresen sus sueños y sus pasiones.
La ceremonia de clausura hizo también un hueco en su programa para un merecido homenaje a los más de 70.000 voluntarios que han hecho de estos Juegos unos de los mejor organizados.
Uno de los momentos más emotivos de la ceremonia llegó cuando una escalera móvil de acceso a los aviones entró en el estadio, creando una escena en que un atleta estaba a punto de dejar los Juegos Olímpicos en su final.
El deportista observó desde la escalera, en la distancia, cómo la llama se extinguía.
Al mismo tiempo una torre con una "llama sagrada", formada por enormes telas extendidas, se creó en el centro del escenario.
Con el nombre de la Torre de la Memoria, esta llama escenificaba los recuerdos vividos en estos Juegos, que nunca se podrán apagar.
Esa llama, bautizada como la "Llama del amor", se convirtió en un título de un tema musical cantado por el español Plácido Domingo y la china Song Zuying.
Entre los símbolos chinos, aparecieron los británicos y Londres eligió a dos íconos mundialmente conocidos, los autobuses rojos de dos pisos y el futbolista David Beckham, nacido en el extrarradio de la capital británica.
Beckham, que pocas horas antes había asistido a la final masculina de básquet entre Estados Unidos y España, lanzó un balón desde lo alto del autobús, como si se tratase de un simbólico saque inicial de los Juegos de Londres.
Poco después entraron los protagonistas, una representación de los deportistas de las 204 naciones participantes en los Juegos, aquellos que compartieron sonrisas y lágrimas.
Muchos de ellos se volverán a encontrar en Londres-2012. La mayoría sueña con ello.
Algunos querrán alcanzar el éxito que no lograron en Pekín-2008, la mayoría, y otros, los menos, se fijarán como meta repetir los triunfos alcanzados.
A todos ellos y a los organizadores de Londres-2012 les esperan cuatro años de mucho esfuerzo y dedicación.




