De Monzón a Pistorius, los asesinatos pasionales del deporte
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El de Monzón fue uno de los primeros casos que ocupó gran cantidad de horas y páginas en los medios de todo el mundo.
El rugbier francés Marc Cécillon (46 partidos con la camiseta de su país, capitán en cinco ocasiones) fue condenado en 2008 a 20 años de prisión (reducidos después a 14 tras la apelación), por la muerte de su esposa. El 7 de agosto de 2004, el exjugador, borracho, disparó contra su mujer con un revolver 357 Magnum, durante una fiesta que reunió a unas 70 personas en casa de unos amigos, en el sur de Francia. Obtuvo una libertad condicional en julio de 2011.
También jugador de rugby de su país, y compatriota de Pistorius, Rudi Visagie, disparó, en mayo de 2004, contra su hija Marlé, de 19 años, al confundirla con un ladrón de coches. La chicha murió por el impacto de las balas en la cabeza. Tres meses después, la justicia le exculpó por homicidio, al considerar que ya había sufrido suficientemente con la pérdida de su hija.
Está también la historia de Edwin "Inca" Valero, venezolano y auténtico campeón de boxeo, desde que tenía sólo 12 años, incapaz de frenarse no sólo en el cuadrilátero sino también en su vida. En abril de 2010 se suicidó en prisión en la cual se hallaba después de ser arrestado tras asesinar a su esposa Jennifer a cuchillazos.
El último caso de campeón de doble rostro es de hace pocos meses. Jovan Belcher, de 25 años, jugador de fútbol americano de los Chiefs de Kansas City (Missouri) tenía por delante una carrera profesional. En cambio, el primero de diciembre del 2012 mató a su novia en su casa. Después, tomó el automóvil y se fue al campo de entrenamiento de su equipo. Allí, se disparó un balazo en la cabeza.




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