Vélez empezó ganando a menos de un minuto de juego, pero ni siquiera esa contingencia pudo aprovechar y terminó perdiendo inesperadamente ante Instituto un partido que (por lo menos) compromete sus posibilidades de consagrarse campeón del torneo Clausura, aunque le queden tres puntos de diferencia con respecto a sus seguidores.
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Quizás el gol de entrada (penal de Caranta a Bravo a los 40 segundos de juego que Castromán convirtió) hizo que Vélez se confiara y perdiera concentración. Como contrapartida, el gol en contra fue un acicate para Instituto que, a partir de allí, salió con un ataque sostenido y, en poco más de 30 minutos, ganaba 3 a 1.
Instituto tuvo la virtud de jugarle a Vélez en su cancha «de igual a igual» con la lucidez de Raymonda para manejar la pelota y los desbordes permanentes de Clementz por izquierda. El lateral fue pieza fundamental, porque tiró el centro para el primer gol y consiguió el tercero con un zurdazo muy potente.
En el complemento, Vélez, obligado por el resultado en contra, salió a presionar en toda la cancha y, aunque Gracián despertó la ilusión con su gol a los 15 minutos, nunca pudo superar a una defensa muy bien parada y a un arquero Caranta que tuvo media docena de atajadas muy meritorias, entre ellas, un «mano a mano» con Castromán como la más clara.
Instituto intentó contraatacar, pero muy pocas veces logró superar la mitad de la cancha, por lo que Quiroz, resignado a defenderse, realizó en los 15 minutos finales tres cambios para cerrarle los caminos a Vélez.
Instituto dio un paso fundamental en su lucha por no descender y, además, comprometió el campeonato de Vélez que, aunque todavía depende de sí mismo, mirando el fixture se verá que hasta el final no puede cometer ningún error más.
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