19 de noviembre 2008 - 00:00

El primer día del resto de su vida

El primer día del resto de su vida
La figura de Franz Beckenbauer, ex capitán y seleccionador y amo y señor del fútbol alemán, es ideal para ser embajador de lo que quiera. Por eso, la FIFA, ni lerda ni perezosa, lo lleva adonde sea necesario. Desde Chile, donde se juega el trascendental Mundial femenino juvenil, «el Kaiser», el verdadero, habló del tema que le preguntaron y obvio que respondió. «Es una gran decisión trabajar con el futbolista más famoso del mundo. Ahora todos miran hacia Argentina.» Inmediatamente, siguió respondiendo en la conferencia de prensa obligada, pero el tema ya había sido tocado por un tipo que entiende poco de lo que la Selección argentina se juega de aquí en adelante, pero sí está autorizado a opinar de fútbol. Que está en una ciudad como Coquimbo, lejana a Glasgow, en el marco de un certamen oficial, pero de exigua importancia. Así es todo lo que gira en torno al fútbol desde hace 22 días, si vivís fútbol opinas de Maradona técnico de la Selección.

Alguien dijo alguna vez: «Si estás en un casamiento y llega Diego, se termina la fiesta, todo gira alrededor de él». Casi no se han visto fotos de los futbolistas argentinos que entrenan en Escocia desde el domingo, en alguna aparece Lavezzi, medio fuera de foco Tevez, un plano general del grupo, en alguna se lo pudo ver a Jonás Gutiérrez, pero en todas el protagonista absoluto es el seleccionador.

  • Excusa

  • El partido en el Hampden Park es una simple excusa; ni siquiera nos hemos preocupado demasiado en el rival. En una época donde Argentina debe respetar mucho al contrincante de turno por la flaqueza futbolística mostrada, no hubo trascendencia con la ausencia de Messi o Riquelme y mucho intrascendente que no estará enfrente un tal Darren Fletcher, un volante de tranco largo que juega en el Manchester United. Tampoco uno imagina que Emiliano Papa, debutante absoluto vestido de celeste y blanco, sea una bola de nervios en la vigilia del partido; sabe o imagina que la atención del planeta fútbol estará en ese tipo de un metro sesenta que intentará manejar los hilos desde afuera, pero nunca lo hará como lo hizo desde adentro.

    La expectativa es tal que casi 500 periodistas acreditados le dirán al mundo que estuvieron presentes en el estadio el día que Diego Maradona volvió por enésima vez a inventarse a sí mismo, porque el primero que creyó que «el Diez» podía ser el seleccionador fue «el Diez» mismo; ni Grondona, ni Bilardo, ni el más acérrimo obsecuente, sea periodista u opinólogo de turno, creyó de antemano que Maradona podía pararse delante del plantel argentino. «Yo pasé del cielo al infierno; cómo no van a poder ustedes; en la vida todo se puede muchachos. ¿Cómo no van a poder ustedes? Así, bien maradoniano, se expresó por primera vez ante los ojos de los veintiún jugadores en Glasgow.

    De las 52 mil localidades que dispone el estadio 31.000 entradas ya fueron vendidas y no precisamente para ver al seleccionado local que marcha segundo en su grupo eliminatoria para Sudáfrica 2010 detrás de Holanda. Escocia es país que viene detrás de Argentina e Italia en idolatría a Diego por aquellos dos goles del 22 de junio de 1986 en México a los ingleses que son recordados casi como una fecha patria por el público anfitrión del primer partido de la era de «el Diez» en la Selección. Los escoceses viven una rivalidad con los inglesesque supera lo futbolísticoo deportivo y que toman a «la mano de Dios» como un símbolo patrio propio a tal punto que el diario «Daily Record» le hizo entrega de un trofeo con forma de mano hecha de cristal en nombre de todo el pueblo escocés.

  • Frases

    «No se me va a caer la corona», dijo Diego el día de su presentación oficial en el predio de Ezeiza y casi que ya forma parte de su galería de frases inolvidables. Argentina hoy está en deuda futbolística con el hincha, con el periodismo y, sobre todo, con ellos mismos, con los futbolistas; sin embargo, nadie garantiza que la presencia de Diego al costado del campo de juego haga que el equipo brille y triunfe en un abrir y cerrar de ojos, pero de lo que nadie duda -y en eso otra vez el mismo Diego dio el paso antes que todoses que su corona, la de ídolo


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