26 de junio 2013 - 11:37

En medio de protestas sociales, Brasil derrota agónicamente a Uruguay

Brasil es otra vez finalista.
Brasil es otra vez finalista.
Brasil venció a un duro Uruguay por 2-1 y se clasificó para la final de la Copa FIFA Confederaciones 2013, donde buscará su cuarto título en este torneo.

Fred, a los 42 minutos, y Paulinho, a los 86, le dieron el triunfo a Brasil para delirio de los 57.480 espectadores presentes en el renovado estadio Mineirao de Belo Horizonte.

Edinson Cavani, a los 48, había igualado para Uruguay, que le plantó dura batalla y malogró un penal por intermedio de Diego Forlán a los 14.

Paulinho, mediocampista de Corinthians de Brasil y pretendido por varios equipos europeos, apareció por el segundo palo a los 86 minutos para conectar de cabeza un córner ejecutado por Neymar y darle el sufrido triunfo a la oncena de Luiz Felipe Scolari.
"Brasil está tomando una fisonomía importante con su nuevo DT (Scolari) y hoy pasó una dura prueba", destacó el entrenado uruguayo, Oscar Tabárez.

El entrenador charrúa agregó que el once local "tiene futbolistas jóvenes que se van afirmando sobre todo de cara al Mundial-2014, que supongo que es el gran objetivo".

Brasil jugará el domingo la final en el estadio Maracaná de Rio de Janeiro desde las 19 contra el vencedor de España-Italia, que chocan el jueves en el estadio Castelao de Fortaleza (Ceará) en la segunda semifinal.

Uruguay, por su parte, chocará también el domingo en el partido por el tercer puesto contra el perdedor de España-Italia, el domingo desde las 13 en el Arena Fonte Nova de Salvador (Bahia).

Brasil no había salido a avasallar desde el inicio como en sus anteriores partidos y fue controlado por la celeste, que le tapó la salida de los laterales, Dani Alves y Marcelo, y lo dejó sin sus principales motores para iniciar los ataques.

Tabárez elogió a sus dirigidos que hicieron que "Brasil no pudiera desplegar su fútbol avasallante", porque "salimos a presionarlo arriba y lo complicamos".

Poco había pasado cuando a los 14 minutos Uruguay tuvo la gran chance de abrir el marcador, pero se topó con un enorme Julio Cesar.

El defensa local David Luiz le cometió penal a su par celeste Diego Lugano cuando éste iba en busca de un córner lanzado por Diego Forlán.

Forlán remató a la izquierda del arquero brasileño, pero éste le adivinó la intención y desvió el balón al tiro de esquina.

Uruguay dejaba escapar una ocasión irrepetible pero le siguió jugando de igual a igual a Brasil, que seguía sin encontrar los caminos hacia el arco de Fernando Muslera.

"Un penal no es un gol", consideró Tabárez al advertir que la causa de la derrota celeste llegó por un descuido defensivo.

"En el segundo gol (convertido por Paulinho a los 86 minutos) perdimos una marca y nos anotan por el camino menos pensado", en una jugada aérea.

El único jugador 'canarinho' que inquietaba a la defensa visitante era Hulk, el delantero de Zenit San Petersburgo, que a los 28 minutos remató desviado tras llegar con balón dominado al área adversaria.

Uruguay respondió a los 30 minutos por intermedio de Forlán, que disparó de zurda desde la media luna por encima del horizontal.

Pero a los 42 minutos, en su primera estocada a fondo, Brasil abrió el marcador.

El astro Neymar, que hasta entonces había pasado desapercibido, le ganó la espalda a la defensa celeste entrando por izquierda para recibir un pase de Paulinho, Muslera le tapó el remate y Fred apareció como un rayo para recoger el rebote y anotar el 1-0.

Este fue el tercer tanto del centrodelantero de Fluminense en el torneo, que prácticamente no había entrado en juego y cuando apareció confirmó que es un goleador de raza.

Pero seis minutos más tarde la celeste respondió también con uno de sus goleadores de clase, Cavani.

El 'Matador', máximo anotador de la Liga italiana, ganó un balón suelto en el área brasileña y remató de zurda y cruzado para marcar el empate a los 48 y silenciar el Mineirao.

Brasil acusó el impacto y recién a los 56 volvió a inquietar con un tiro libre de Hulk que Muslera desvió con sus puños.

El partido ganó en intensidad, con ambos conjuntos en busca de la victoria, y Julio Cesar evitó la segunda caída de Brasil a los 66 al desviar un cabezazo de Suárez.

En la réplica Fred remató por encima del horizontal en un veloz contragolpe local y dos minutos más tarde, a los 69, Muslera controló un disparo de Neymar.

Hasta que a los 86 minutos apareció Paulinho y desató la locura en el estadio Mineirao.

Al mismo tiempo, en las adyacencias del estadio, una persona resultó herida de gravedad y al menos dos concesionarias de vehículos fueron incendiadas a raíz de los disturbios ocurridos en las cercanías del estadio "Mineirao".

Según informó el portal de noticias G1 de la red Globo, el herido es un hombre que cayó desde lo alto de un viaducto, mientras participaba de la manifestación. El hombre sufrió pérdida de masa encefálica y su estado es considerado "gravísimo".

En tanto, el portavoz de la policía militarizada teniente coronel Alberto Luíz, citado por el portal del diario "Folha de Sao Paulo", dijo que se produjeron incendios de "proporciones incontrolables" en al menos dos concesionarias de vehículos.

Según el agente, dos jóvenes serían los responsables por los incendios en esos locales. Otros dos focos de incendio también fueron reportados en las inmediaciones de la arena.

La manifestación, que se enmarca en la ola de protestas que se vienen registrando en todo Brasil en las últimas dos semanas, contó con la participación de unas 50.000 personas, que marcharon hacia las cercanías del estadio mundialista.

Los disturbios comenzaron después de que algunos grupos aislados, cuyos integrantes llevaban los rostros cubiertos, arrojaron bombas molotov contra efectivos policiales y locales comerciales.

Más temprano, se registraron enfrentamientos entre manifestantes y policías cuando algunos activistas intentaron derribar las rejas que fueron colocadas como barrera de protección en los alrededores del estadio, a lo que la policía respondió con bombas de gas lacrimógeno.

La manifestación se dispersó a raíz de la reacción policial, generando disturbios y correrías en las calles cercanas al estadio que se prolongaron por más de media hora.
Medios de prensa dan cuenta de que al menos 24 personas fueron detenidas por portar materiales para causar destrozos y por daños al patrimonio público.

Los disturbios no sorprenden a la ciudad de unos 2,4 millones de habitantes, que hoy amaneció con poca gente en las calles, comercios y bancos cerrados -en muchos casos protegidos por cercas- y ocupada por policías, bomberos y agentes la Fuerza Nacional de Seguridad, que recorrían la ciudad a bordo de camiones.

La gobernación del estado de Minas Gerais informó que el esquema de seguridad para el partido moviliza a 5.500 efectivos de la policía militarizada, que se suman a 160 oficiales de la Fuerza Nacional de Seguridad encargados de proteger las inmediaciones del estadio Mineirao.

Además, unos mil soldados del Ejército están en estado de alerta y podrán intervenir en caso de que haya disturbios graves en la protesta.

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