4 de diciembre 2011 - 08:27

Fin del sueño: Argentina no pudo con España y se quedó sin la Davis

Tristeza. El equipo argentino mira al suelo en la ceremonia de premiación.
Tristeza. El equipo argentino mira al suelo en la ceremonia de premiación.
Juan Martín Del Potro luchó pero no pudo con Rafael Nadal, que lo derrotó por 4 sets a 1. Tras caer duramente 1-6 en el primer set, el español corrigió errores y se llevó los tres parciales siguientes por 6-4, 6-1 y 7-6. Es la cuarta final perdida en la historia.
Consciente de que la posibilidad de prolongar la definición de la Copa Davis a un quinto punto está en sus manos, Juan Martín Del Potro salió con todo a buscar el partido ante Rafael Nadal y se llevó el primer set con absoluta autoridad por 6-1 en una hora.

El arranque fue desalentador para Del Potro. Envuelto en los nervios propios de la decisiva instancia que protagoniza, le entregó su saque a Nadal con dos dobles faltas. Daba la sensación de que eso envalentonaría al número dos del mundo y saldría a devorárselo. Nada de eso ocurrió. Por el contrario, fue como si el tandilense le hubiera transferido su nerviosismo al adversario.

Comenzó a soltar el drive y a dominar el match. No sólo recuperó el quiebre en el game siguiente sino que le arrebató el servicio a Nadal en todos sus juegos de saque siguientes. Sus 18 tiros ganadores permiten comprender por dónde pasó la tónica del juego: un Del Potro dominante frente a un Nadal desconcertado e inofensivo (ganó el 26% de los puntos con su servicio y conectó apenas 3 winners).

El segundo parcial fue otro partido. Tal como se esperaba, Nadal sacó a relucir ese perfil batallador característico, inyectado anímicamente por el público de la Cartuja. A diferencia del primer set, en el que padeció cada vez que le tocó sacar, en esta ocasión, el mallorquín hizo un culto de su servicio, con el que ganó el 72% de los puntos con el primero, con los últimos tres games consecutivos asegurados en blanco. Por el contrario, Del Potro cedió terreno en ese rubro. Tuvo que trabajarlo demasiado y sus piernas empezaron a acusar cierto cansancio.

En el tercer game, Nadal pudo cortar la racha nefasta y ganó por primera vez un juego con su saque. Esto lo entonó para el resto del set, aunque recién lo pudo cristalizar en el octavo game. La Torre de Tandil levantó un break importantísimo, cuando parecía que el adversario se le venía encima. Pero el quiebre no tardó en llegar: fue en el décimo, momento neurálgico del set, tras una devolución defectuosa de Delpo que el exmonarca del circuito capitalizó para abrochar el score 6-4 en poco más de una hora.

Inspirado por el resultado, Nadal fue una ráfaga incontenible para Del Potro en el tercer capítulo. A su saque incisivo, que le dio el 90 por ciento de los puntos en esta ocasión, completó el combo con un revés cruzado muy peligroso y el slice paralelo para cambiar la dirección de los tiros del tandilense y dominarlo a su merced. Sólo le dio una tregua al pupilo de Franco Davin en el 4° game, el único juego que pudo ganar, con su saque para ponerse 1-3.

El resto fue un show del líder de la Armada, quien apenas le obsequió un punto con su servicio. Tuvo el doble de winners (11-5) y la mitad de errores no forzados (3-7) respecto a Del Potro, a quien el maratónico partido ante David Ferrer del viernes empieza a cercenar su rendimiento físico. Para colmo, la superioridad clara de su adversario también está erosionando su aspecto psicológico, al ver que tendrá que llevar el match a un quinto set para darle vida a la Argentina.

El último set fue una rejunte de lo que sucedió en todo el partido. Nadal empezó con break a favor, como para liquidar el pleito rápidamente. Pero del otro lado, Del Potro le ofreció resistencia, entregó todo. Si hasta llegó a estar 5-3 arriba, 30-15 con su saque, luego de perder por paliza el parcial anterior.

Sin embargo, Nadal volvió a enfocarse en el partido. Recuperó el quiebre con una doble falta de su rival y se ponía 5-4. Ratificó el golpe en el game siguiente y le quebró el servicio a Delpo para sacar por la Ensaladera 6-5. Pero, en frente, la Torre de Tandil no aflojó ni un centímetro en su postura agresiva. Siguió tirando como si recién empezara el partido y estiró la agonía al tie-break.

En esa instancia, el N°2 del mundo salió a comerle el hígado desde el inicio. Fue un 7-0 contundente. Para que Nadal se revuelque sobre la arcilla de la Cartuja. Para que Del Potro entre en llanto desconsolado por el inmenso esfuerzo que no le retribuyó el score. El gesto del campeón fue conmovedor. Antes de darle rienda suelta al festejo, el mallorquín saludó primero a Delpo y luego uno por uno a los integrantes del equipo argentino. Un gesto que enaltece aún más a, quizás, el más grande de todos los tiempos sobre polvo de ladrillo.

Por el lado albiceleste, nada para reprocharse. Ocho horas de juego en menos de 72 horas son una locura para cualquier jugador. Excepto para Del Potro, quien jamás se dio por rendido ni aún al borde de la derrota. Se sabía de antemano que en la pugna por la Ensaladera de Plata estaba la Aramada española, el equipo más ganador de la última década. Una actuación digna de ser respetada para la Argentina, que seguramente irá por la revancha en 2012. Ventajas que da la Davis al jugarse todos los años.

Dejá tu comentario

Te puede interesar