Fin del sueño: Argentina no pudo con España y se quedó sin la Davis
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Tristeza. El equipo argentino mira al suelo en la ceremonia de premiación.
Consciente de que la posibilidad de prolongar la definición de la Copa Davis a un quinto punto está en sus manos, Juan Martín Del Potro salió con todo a buscar el partido ante Rafael Nadal y se llevó el primer set con absoluta autoridad por 6-1 en una hora.
El resto fue un show del líder de la Armada, quien apenas le obsequió un punto con su servicio. Tuvo el doble de winners (11-5) y la mitad de errores no forzados (3-7) respecto a Del Potro, a quien el maratónico partido ante David Ferrer del viernes empieza a cercenar su rendimiento físico. Para colmo, la superioridad clara de su adversario también está erosionando su aspecto psicológico, al ver que tendrá que llevar el match a un quinto set para darle vida a la Argentina.
El último set fue una rejunte de lo que sucedió en todo el partido. Nadal empezó con break a favor, como para liquidar el pleito rápidamente. Pero del otro lado, Del Potro le ofreció resistencia, entregó todo. Si hasta llegó a estar 5-3 arriba, 30-15 con su saque, luego de perder por paliza el parcial anterior.
Sin embargo, Nadal volvió a enfocarse en el partido. Recuperó el quiebre con una doble falta de su rival y se ponía 5-4. Ratificó el golpe en el game siguiente y le quebró el servicio a Delpo para sacar por la Ensaladera 6-5. Pero, en frente, la Torre de Tandil no aflojó ni un centímetro en su postura agresiva. Siguió tirando como si recién empezara el partido y estiró la agonía al tie-break.
En esa instancia, el N°2 del mundo salió a comerle el hígado desde el inicio. Fue un 7-0 contundente. Para que Nadal se revuelque sobre la arcilla de la Cartuja. Para que Del Potro entre en llanto desconsolado por el inmenso esfuerzo que no le retribuyó el score. El gesto del campeón fue conmovedor. Antes de darle rienda suelta al festejo, el mallorquín saludó primero a Delpo y luego uno por uno a los integrantes del equipo argentino. Un gesto que enaltece aún más a, quizás, el más grande de todos los tiempos sobre polvo de ladrillo.
Por el lado albiceleste, nada para reprocharse. Ocho horas de juego en menos de 72 horas son una locura para cualquier jugador. Excepto para Del Potro, quien jamás se dio por rendido ni aún al borde de la derrota. Se sabía de antemano que en la pugna por la Ensaladera de Plata estaba la Aramada española, el equipo más ganador de la última década. Una actuación digna de ser respetada para la Argentina, que seguramente irá por la revancha en 2012. Ventajas que da la Davis al jugarse todos los años.




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