31 de agosto 2009 - 10:58

Furor en Rosario por el Argentina-Brasil

Pasión. La gente soporta lo que sea con tal de ver a sus ídolos.
Pasión. La gente soporta lo que sea con tal de ver a sus ídolos.
No importa el calor, el frío, la lluvia o el granizo. Quieren ser parte de la historia, quieren cumplirle el deseo a Diego Maradona de clasificar a la Selección con su aliento. No quieren perderse a los mejores jugadores del mundo enfrentándose entre sí. Rosario está convulsionada, y no es por un Central-Newell´s.

Hinchas argentinos acampaban cerca del estadio de Rosario Central desafiando calor, lluvia y granizo, dos días antes de iniciarse la venta de entradas para el crucial partido entre Argentina y Brasil por la decimoquinta fecha de las eliminatorias sudamericanas para el Mundial de Sudáfrica 2010.

"Aguantamos el calor, el frío, la lluvia y el granizo con tal de conseguir la entrada para ver a (Lionel) Messi. Vale la pena el esfuerzo porque la cancha será una fiesta", explicó un hincha, Matías Colomaro, de 22 años, orgulloso de ser el primero en haber llegado a las puertas de la boletería la tarde del domingo.

Los fanáticos, en su mayoría hombres, comenzaron a concentrarse en las inmediaciones del Gigante de Arroyito, el estadio de Central, el domingo, cuando el termómetro registaba 35 grados Celcius, una inusual temperatura en el agosto invernal de Argentina. Tras soportar un calor récord para la época, afrontaron otra prueba climática al registrarse en la madrugada del lunes una fuerte tormenta de lluvia, viento y granizo que provocó un drástico descenso de temperatura.

"Pensamos que se nos volaba la carpa pero por suerte resistió. Las tres juntas la sostuvimos y no vamos a aflojar para conseguir las entradas", contó Carmen Machado, boliviana y fanática de fútbol, junto a dos amigas argentinas. Decenas de simpatizantes comenzaron a formar una fila, munidos con carpas tipo iglú, reposeras e infaltables equipos de mate (típica infusión rioplatense) e incluso hubo quien matizó la espera con un asado en una parrilla portátil, para compartir con compañeros de fila.

Darío Ríos, de 41 años y padre de cuatro hijos, confesó que pese a ganar un sueldo mensual de 1.500 pesos (388 dólares) no quiere perderse la ocasión de ver a sus ídolos deportivos de cerca. "Te digo que Argentina gana 2-0 con goles de Messi y (Carlos) Tevez", pronosticó. Argentina recibirá a Brasil por las eliminatorias sudamericanas el sábado a las 21.30 en Rosario, ciudad natal de Messi, máxima figura del equipo dirigido por Diego Maradona.

El DT y los jugadores impulsaron el cambio de cancha, descontentos por el mal estado del campo de juego del Monumental de Buenos Aires, tradicional escenario de los choques premundialistas, y porque imaginan que en Rosario sentirán más el aliento de la hinchada y podrán hacer valer la localía. "Tenemos la ventaja de tener todo a favor. Eso hará que los jugadores se agranden. La cancha de Central es ideal para meter a Brasil en un arco y para que la gente aliente", dijo Maradona al recorrer el estadio dos semanas atrás.

Rosario, una ciudad tradicionalmente futbolera, que alberga a dos equipos de primera división, Rosario Central y Newell's Old Boys, está conmocionada por ser sede del clásico sudamericano, con hoteles colmados y una campaña de la alcaldía para embanderar ventanas y balcones. Argentina se juega frente a Brasil gran parte de la clasificación al Mundial, ya que a cuatro jornadas del final de la eliminatorias está cuarta con 22 puntos, detrás de Brasil (27), Chile (26) y Paraguay (24), y por encima de Ecuador (20), Uruguay (18), Colombia y Venezuela (ambos con 17), Bolivia (12) y Perú (7).

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