River y Huracán intentaban lograr un triunfo que les era fundamental en sus distintos objetivos. Uno, los de Núñez, para no quedar tan lejos en la pelea por el título. Los de Parque Patricios para tomar aire en su lucha por no descender.
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Intentaban desequilibrar el 1-1 que finalmente no se movería cuando de repente, los regadores salieron del césped y comenzaron a mojar todo el campo de juego.
Los jugadores, algunos empapados, debieron esperar al menos un minuto para que los empleados de River solucionaran el inconveniente y el partido continuara.
Al técnico Marcelo Gallardo se lo vio visiblemente molesto por haber frenado las acciones y desconcentrado a sus jugadores.
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