Huracán no tuvo piedad con esta versión 2002 desdibujada de un equipo de Independiente que no encuentra el rumbo. Le ganó 4 a 0 y le pudo haber convertido muchos más. Pero la intolerancia y la violencia de la gente de Independiente otra vez se hizo presente. Antes de finalizar el primer tiempo y con cuatro goles en contra, la hinchada comenzó a tirar botellas de gaseosas y agua a sus jugadores. El complemento comenzó con el mismo paisaje: voló hasta un par de botas al campo. Hasta que el árbitro Pezzotta tuvo que suspender el partido y los jugadores de Independiente se fueron al vestuario con la cabeza gacha. En lo estrictamente futbolístico, Huracán había definido el partido en los primeros 45 minutos. Con Daniel Montenegro y Luis González como abanderados para desplegar un juego asociado, rápido y preciso del medio campo hacia adelante, con las proyecciones de Graieb por el sector derecho y Buján por el izquierdo.
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Independiente nunca supo encontrar la fórmula para bloquear el sincronizado funcionamiento de Huracán y -como viene siendo una constante-demostró fragilidad en Sala, facilidades defensivas y desde la zona de armado hasta el arco rival no tuvo ni claridad ni inteligencia para crear peligro. Y cuando lo logró, chocó con la seguridad de Morquio y del arquero Ríos. El trabajo de Huracán fue impecable, el de Independiente, más que intrascendente. Independiente: Sala; Ramírez, Villavicencio, Franco, Pernía; Galván, Bustos, Guiñazú; Insúa; Vuoso y Cuba. DT: Gallego. Huracán: Ríos; Graieb, Morquio, Lobos, Moner; González, Ortiz, Garipe, Buján; Montenegro y Godoy. DT: Brindisi. Goles: PT 3m D. Montenegro (H), 16m L. González (H), 36m Moner (H), 45m Montenegro (H).
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