Molinari, al Mundial, entre la ilusión y la tristeza
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Molinari, en acción. Resurgió con el oro en el Panamericano y busca ponerle un moño a su carrera en Montreal.
En Mardel fue coach de Jato en la consagración Lo acompañaron su esposa y dos hijos.
-¿Qué sentís cuando dicen que sos el mejor gimnasta de la historia?
-A los títulos no les doy tanta importancia porque, además, creo que en el futuro habrá mejores gimnastas que yo, como Julián (Jato), que viene logrando a su edad cosas que nadie hizo antes. Yo estoy muy contento de haberme dedicado a lo que me gusta y haber podido alcanzar los objetivos que me propuse. Y tuve la suerte de que, con mi resultado en Londres 2012, la gimnasia se hizo más popular.
-Justamente tu legado va más allá de los resultados, con tu empuje y determinación llevaste la gimnasia a otro nivel.
-El resultado de Londres fue un boom muy grande y quizá yo ayude con mi presencia en el teatro o en programas populares de TV. La gimnasia se masificó bastante y hoy lo noto en mi escuela en Don Torcuato, donde tengo 300 alumnos tras sólo 14 meses desde la apertura. Hay muchos chicos y padres que están interesados, por eso estoy cerrando alianza con una conocida marca nacional de gimnasios para abrir dos sucursales, una en el Centro y otra en zona Oeste. La idea que sean multiespacios, no sólo para los chicos sino también para los padres que los llevan.
En Pilar, durante la construcción del comedor de Manos en Acción. Le dan de comer a los chicos carenciados de la zona.
-¿Y cómo hacés para también dedicar tiempo a la ayuda social?
-Me hago tiempo porque me encanta y porque Weber Saint Gobain es el único sponsor que me ayuda a ayudar. Nosotros, los deportistas amateur, no tenemos dinero para hacer donaciones y esta empresa, a través de su programa Huella Weber, nos facilita dejar justamente una marca en la sociedad, el devolver algo... Es un orgullo que me haya elegido a mí. Por suerte, con otros deportistas olímpicos, se formó un gran grupo de embajadores y yo, por caso elegí ayudar a un comedor en Pilar, llamado Manos en Acción, que ayuda a chicos pobres del barrio. A veces uno no se da cuenta de la importancia de la comida, pero cada vez que voy ahí me pongo en el lugar de ellos y me da más ganas de colaborar. Tanto que ya estamos trabajando en un nuevo proyecto para ayudar a otro lugar.
Molinari, un todoterreno que deja su huella. No importa qué desafío aparezca en su vida.



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