El polvo de ladrillo es la superficie predilecta de Juan Mónaco. Y vaya si lo dejó en claro. Tras dos experiencias traumáticas en Ostrava 2009 (ante República Checa) y Lyon 2010 (ante Francia), el tandilense logró un triunfo importantísimo, ante un rival complicado en la previa como Victor Hanescu.
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La estrategia de Pico era desgastar al líder rumano, que mañana y pasado disputará dos puntos más. Después de un bajón de nivel en el tercer set, volvió a dominar con la derecha, ante un Hanescu descolorido. La clave fue desgastarlo. Yo intenté ganar el partido, no es que jugué a cansarlo y perder. Con el cansancio, él iba perdiendo fuerza en su saque, se descoordinó y fue mejor para mí, comentó.
Tras la victoria, Mónaco reconoció que el partido fue muy duro y le agradeció al público por el apoyo. "No era nada fácil el partido. Hanescu es un jugador muy respetado, que juega muy bien. El plus de la gente me levantó y eso él lo sintió. Ahí saqué la diferencia", argumentó.
"Hace mucho que estaba esperando esto. Jugué partidos duros de visitante y me venían tocando partidos muy duros, de local se siente el plus de la gente, ganar acá es otra cosa", se sinceró. Sobre el final, mantuvo la cautela: "Todavía queda un partido más. Ojalá pueda haber ayudado dejando un poco cansado a Hanescu".
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