«No éramos los peores, como tampoco ahora somos los mejores», dijo Maxi Rodríguez (ver Diálogo de Selección) y ésa es la síntesis de un grupo de jugadores que sabe que todavía no ganó nada, aunque con el triunfo por 6 a 0 ante Serbia y Montenegro ya haya pasado a la historia. Los argentinos tenemos, en general, la tendencia a enfervorizarnos tanto a favor como en contra de acuerdo con los resultados y pasar de ser los mejores a los peores.
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Esta Selección llegó al Mundial con un apoyo popular moderado. Por un lado se valoraba el estilo de juego de Pekerman, pero por el otro se dudaba que con ese estilo (toque constante, la pelota por el piso y prohibición de largos pelotazos) se pudiera lograr resultados.
La Selección argentina llegó en el peor puesto en el ranking de FIFA (9º), desde que este discutido sistema fue impuesto. Las derrotas ante Inglaterra y Croacia en los últimos minutos habían borrado las buenas actuaciones en esos mismos partidos, porque en la historia lo único que se escriben son los resultados.
Con convocatorias discutidas, desde su arquero Abbondanzieri hasta Javier Saviola y con sobre estimación de aquellos que quedaron al margen de la lista. José Pekerman llegó al Mundial sin hacer concesiones ( Grondona se enojó porque no llevó a Germán Lux) y con un plantel que sabía le iba a responder hasta en lo afectivo.
A pesar de todas estas circunstancias, Pekerman y su cuerpo técnico lograron formar un grupo homogéneo, sin resquicios para aquellos que siempre buscan a los suplentespara que hablen mal del técnico o de los que son titulares. Así Carlos Tevez, uno de los más buscados, declaró: «Sí, somos hombres para jugar, tenemos que serlo para esperar en el banco y desear que al compañero que juega le vaya bien».
Por eso ahora que las circunstancias cambiaron y el equipo pasó a ser favorito (de quinto pasó a segundo en las apuestas) es bueno que sigan teniendo los pies sobre la tierra. Que comprendan que jugaron 90 minutos extraordinarios, pero nada más. Que ese rendimiento y resultado les dé moral, pero no los haga perder de vista el objetivo que como dijo el filósofo Reinaldo Merlo es ir «paso a paso».
La Selección tiene por delante a Holanda con la tranquilidad de la clasificación, pero después empieza un nuevo Mundial donde hay que superar rival por rival y allí van a hacer falta jugadores que hasta ahora no han tenido tanto protagonismo. Según Jorge Valdano: «La Argentina tiene balas de cañón en el banco», por Tevez, Messi, Aimar y Cruz, y esas balas tienen que estar en forma para cuando necesite usarlas.
Pekerman ya demostró que no tiene ningún prurito a la hora de hacer cambios, por lo que nadie es completamente titular, ni completamente suplente y eso motiva a los 23.
De la unidad del plantel y de la inteligencia del técnico para armar la estrategia de cada partido dependemos que se pueda lograr algo grande. Por ahora lo que se logró es superar «el grupo de la muerte» y los fantasmas del Mundial 2002 con una goleada histórica, no es poco pero recién es el primer paso.