Cuando se llega a un Campeonato Mundial de Básquetbol con el claro objetivo de conseguir subir al podio y colgarse una medalla en el pecho, si no se lo logra, sin duda que puede sonar a fracaso, pero no ocurrió eso con este seleccionado argentino que finalizó cuarto. El equipo argentino estuvo muy cerca de jugar la final con Grecia, pero el triple intentado por Andrés Nocioni no entró y entonces fue España el que jugó y posteriormente se coronó en la final. Pese a que ese cuarto lugar no dice mucho, Argentina cumplió una buena actuación, ya que perdió en semifinales el viernes por un punto y el sábado cayó ante Estados Unidos (81-96).
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La «generación dorada» del básquetbol argentino llegó con dudas al campeonato, tomando en cuenta los amistosos (6 triunfos y 3 reveses). Pero luego de un buen triunfo ante Francia, en el debut, el equipo se fue asentando en su juego y terminó ganándole con claridad a Líbano, Venezuela y Nigeria, sucesivamente. En el último encuentro de la fase inicial, frente a Serbia y Montenegro (83-79), hubo ciertos sobresaltos, pero se ganó con autoridad. Quedó primero en el grupo A y en octavos de final enfrentó y demolió a Nueva Zelanda (79-62), demostrando que su juego estaba en alza.
El siguiente rival, en una instancia tan alta como los cuartos de final, fue Turquía, al que también le hizo sentir toda su jerarquía y mejor básquetbol para ganarle con suma facilidad (83-58). Después, lo sabido, la derrota por 1 ante España y las manos vacías frente a Estados Unidos.
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