Piden que Messi sea titular en el Barcelona
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Para muchos, el cambio en Bremen (Messi por Giuly) puede ser símbolo de lo que ocurrirá en los próximos partidos.
El pequeño jugador francés suele actuar por la misma zona, no parece tan acertado como el año pasado con el gol y muchas de sus carreras se pierden en el vacío.
Y sobre todo, Giuly no tiene tan buena prensa como Messi, un jugador fresco y capaz de rejuvenecer al equipo en momentos puntuales.
El argentino no es tan rápido (en realidad, el francés es un extremo a la vieja usanza y a Messi se le catalogaría más bien como media punta), pero maneja mejor el balón y es más directo a la hora de encarar la meta rival.
En una alineación tan consolidada, sólo el francés podría dejar sitio para Messi, porque Ronaldinho, Eto'o o Deco son absolutamente intocables.
Pero la ascensión de Messi es tan fulgurante como imparable.
Comenzó a finales de la pasada temporada, cuando logró su primer gol ante el Albacete, continuó cuando lideró a Argentina en el Mundial sub-20 y explotó en el Gamper, ante la Juventus.
Sus minutos oficiales de juego han sido inversamente proporcionales a la cantidad de elogios que ha acaparado (es una mezcla entre Maradona y Cruyff, según Joan Laporta) y a fuerza de ver su nombre en la prensa, el barcelonismo ha construido un nuevo ídolo.
Curiosamente, su ausencia en Liga (el club prefiere curarse en salud y evitar posibles impugnaciones ante la duda sobre su condición de jugador asimilado) no ha hecho más que multiplicar su prestigio, porque el socio aún mantiene en la retina sus quiebros ante la Juventus y los paladea de tanto en cuanto, como quien aviva un recuerdo ante el temor de que la cruda realidad estropee sus sueños.
Sin embargo, la UEFA resuelve sus dudas, si es que en algún momento las tuvo, en cuestión de horas, y permitió jugar a Messi en la Liga de Campeones.
Y, lógicamente, fue convocado para viajar a Bremen.
Su nombre brilló en la lista de citados como si estuviera subrayado en amarillo hasta el punto de convertirse en la noticia del día.
Había hambre de Messi, y el jugador no defraudó.
Sin quererlo, porque su timidez es proverbial, el joven futbolista de Rosario ha encendido uno de esos debates tan frecuentes en Can Barca.
*Giuly o Messi? Faltará por ver, eso sí, hasta qué punto Rijkaard se deja llevar por los comentarios de los analistas y se decide a apostar fuerte por Messi, o bien templar los ánimos, pedir calma, relativizar el asunto y dosificar al joven talento argentino.




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