Primera medalla de oro para Argentina en ciclismo
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Con ese "bonus", los albicelestes se hacían con una seria opción de subir al podio. Faltaba por definir en que escalón.
Rusia también ganó vuelta cuando se habían disputado cuatro sprints puntuados. Ignatyev y Markov eran dos rivales peligrosos que ponían en peligro el primer oro argentino.
Pero la experiencia de Curuchet y Pérez dio sus frutos. Ganaron el tercer sprint y sumaron en otros dos. En total, ocho puntos. Bastaba con controlar para hacerse con el mejor puesto del podio.
El mayor peligro surgió cuando los españoles Llaneras y Pérez también ganaron vuelta. Entonces ya no estaba la cosa tan clara. La experiencia de los hispanos era una amenaza suplementaria.
Llaneras llegaba como doble campeón olímpico en la especialidad de puntuación individual, la última vez hace tres días. Demasiado buen currículum para dejar de observar al mallorquín de 39 años que corría su última carrera y que estaba hambriento de triunfos.
Curuchet y Pérez no les quitaron ojo desde que en la sexta vuelta puntuada ganaron un turno y se metieron con ellos y con los rusos en el club de los elegidos.
Había que guardar a buen recaudo el dorado metal, amenazado por la veteranía de los españoles y por el impulso de los rusos.
El duelo se resolvió con poca pelea. Los argentinos sumaron puntos en el séptimo y octavo sprint y afianzaron su liderato.
Rusia pesó en el octavo un punto, pero era insuficiente. España, mientras, alcanzó dos en el último sprint, una recompensa que sirvió a Llaneras y Tauler para arrebatar la plata a los rusos pero que se quedó a un punto del oro.
Ese fue para Curuchet y Pérez. El primero alcanza el Olimpo con una dilatada carrera a sus espaldas. Le faltaba un éxito de este renombre, una confirmación a su experiencia. Un triunfo que le confirmará como un grande.
En Sydney fue séptimo en Madison y cuatro años más tarde, en Atentas, fue noveno. Se le resistía el podio, pero cuando lo logró, lo hizo de la forma más gloriosa, subiendo al escalón más alto, al que permite dominar su carrera amplia con más claridad.
Pérez es más joven pero tampoco es un debutante. El oro de Pekín le alza a la gloria. Un umbral que atraviesan juntos, de la mano.




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