Puerto Rico, la sorpresa
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La cita con el combinado boricua sometió al conjunto español a las mayores complicaciones que hasta ahora ha encontrado en este campeonato.
La defensa mixta de los puertorriqueños, igual que durante los escasos minutos que Turquía puso en práctica esa estrategia, complicó el sensacional inicio de partido español y dibujó una situación hasta ahora desconocida para la selección, la del
equilibrio, primero, y la desventaja, después.
Puerto Rico llevó el juego a su terreno, más propio de un 'playground' que del academicismo táctico por el que apuestan los internacionales hispanos. Sus hombres de perímetro, Elías Ayuso, Carlos Arroyo y, entrando desde el banco, Antonio Latimer, dieron una intensidad defensiva a los antillanos que hizo sufrir mucho a España.
El equipo nacional encendió el contacto con su ritmo habitual. Pau Gasol adornó su primera canasta con una precioso mate a una mano y las cosas empezaron a carburar perfectamente hasta situar una máxima diferencia de nueve puntos en el marcador (18-9 m.10), pero un triple a cargo de Carlos Arroyo anunció la reacción puertorriqueña sobre la bocina del primer cuarto: 18-14.
Entre que España tenía un día espeso en el tiro y que Puerto Rico ejecutaba su zona mixta con una tremenda efectividad, el tanteador se ajustó hasta un apretado 33-31 en el descanso. Por el camino habían quedado varios jugadores con tres personales -Jorge Garbajosa y Oriol Junyent, en un bando, y Daniel Santiago y Carlos Arroyo, en el otro-, así como la evidencia de que el cansancio ya pasa factura a todos los equipos.
El porcentaje de tiro durante la primera parte (12 de 37; 32,4 por ciento) suponía un motivo de preocupación para España, pero también un alivio porque abría claras posibilidades de mejora. La misma situación tenía lugar en el cuadro caribeño (11 de 30; 36,7 por ciento).
El descanso alivió a todos, pero mucho más a los españoles. El vestuario aparecía en el horizonte como un antídoto mágico. Juan Carlos Navarro (0 de 10 en ese momento) lo necesitaba, mientras que Nacho Rodríguez subía un peldaño más en su rendimiento, como ha hecho partido a partido desde que empezó el torneo.
Pero el explosivo base boricua apareció como un ciclón al principio del último cuarto y, con cinco puntos en dos minutos, puso a su selección por delante en el tanteador al tiempo que los de Imbroda comenzaban a inquietarse porque no eran capaces de tomar las riendas de la situación (52-56).
La velocidad caribeña, la excelente tarde de Antonio Latimer y Carlos Arroyo junto al oportunismo de Ayuso decantaron definitivamente un choque que facilita el camino de Puerto Rico hacia los metales.



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