16 de mayo 2005 - 00:00

Racing ganó sufriendo, cuando pudo disfrutar

El torneo Clausura sigue teniendo dos punteros, aunque uno no es el mismo de la semana pasada. Vélez mantuvo su posición de líder después de empatar en Santa Fe con Colón, pero Estudiantes la perdió al caer el viernes en La Plata ante San Lorenzo, y el que llegó a la punta de la tabla es Racing, que derrotó a Quilmes. Fue una jornada atípica porque de los ocho equipos que marchan al frente de la tabla el único que ganó fue Racing. River perdió de local con Olimpo de Bahía Blanca, Rosario Central apenas empató con el último y casi descendido Huracán de Tres Arroyos; Banfield empató con Independiente, y Lanús y Arsenal-(séptimo y octavo) igualaronentre ellos. Boca, por su parte, volvió a perder y quedó decimosegundo a nueve puntos de los punteros cuando faltan 18 en juego, por lo que es casi imposible que gane el torneo. En la zona de descenso, Instituto se alejó de Almagro que, junto con Huracán, está descendiendo.

La boca de Barrado se llena con el grito de gol, mientras Simeone se uneal festejo. Racing ganó y ahora comparte la punta del torneo con Vélez.
La boca de Barrado se llena con el grito de gol, mientras Simeone se une al festejo. Racing ganó y ahora comparte la punta del torneo con Vélez.
Racing ya llegó a la punta. Sufriendo demasiado, quizás innecesariamente después de una gran exhibición de fútbol en los primeros 60 minutos, terminó ganándole con lo justo a Quilmes y le valió alcanzar a Vélez en lo más alto de la tabla de posiciones del torneo Clausura.

En verdad, tuvo todo para ganar con comodidad. Hasta un penal a favor que Lisandro López volvió (como ante Vélez) a tirar a la tribuna por sobre el travesaño. Otra vez, contó con fútbol y del bueno que generalmente surgía de Diego Simeone y del sacrificio que imponía Juan Carlos Falcón, para luego prolongarse en el talento y la velocidad para sumarse al ataque de Barrado y de Romero. Un mediocampo dinámico que manejó la pelota casi con exclusividad y creó situaciones de gol como para ganar con mucha comodidad.

Sin embargo, cuando logró el segundo gol (Lisandro López se rehízo del penal con un remate de 25 metros que contó con la complicidad de Pontiroli, que se arrojó tarde y mal), se olvidó de todos los argumentos futbolísticos que había expuesto y se retrasó al borde de su área dejando «agrandar» al rival.

Quilmes aprovechó la gran oportunidad que le daba Racing y «se fue haciendo amigo de la pelota». Caneo y Andrés Pérez empezaron a manejar el balón y a acercarse al área de Lucchetti. Un golazo de emboquillada de Caneo achicó las diferencias, y Alfaro (que ya había hecho ingresar a Bonvín por Vivas) se animó al poner un tercer delantero en la cancha: Bastianini.

Racing parecía otro equipo. Metido en su cancha cuando obtenía la pelota; sus defensores sólo atinaban a rechazar y no a tratar de jugarla. Barrado y Romero ya no se mostraban como salida, y a los delanteros les costaba mucho ganar algún rebote de los tantos pelotazos largos que tiraban los defensores. Tanto, que tuvo una sola situación clara de gol que Romero tiró al cuerpo de Pontiroli y nació de una mala salida de la defensa de Quilmes. Entró Cardetti para tratar de ganar a través de la velocidad, pero nunca lo abastecieron correctamente y terminó perdido en una maraña de rebotes.

A Quilmes le faltó serenidad para empatar el partido. Tuvo la pelota y las situaciones, pero se apresuró en la puntada final ante un Racing que por entonces parecía desconcertado; su técnico, Rivarola, hacía cambios para perder tiempo, y esto daba la sensación de que sólo esperaba que el partido terminara.

El final fue un alivio y una explosión de júbilo para los jugadores de Racing, como si en los 30 minutos finales les hubiera pesado demasiado la condición de puntero. Racing fue un justo ganador, pero si no consigue mantener su línea de juego en los 90 minutos, el equipo va a sufrir mucho más de lo necesario para mantener la punta.

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