Riquelme mostró sólo destellos

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Una tarde de domingo, Juan Román Riquelme volvió a ponerse la camiseta de Boca. Y su esperado regreso a la Bombonera, luego de casi cinco años de ausencia en el fútbol argentino, cumplió una labor con altibajos, aunque mostró algunos destellos de su innegable calidad.

No gravitó demasiado en el juego, ya que no tuvo demasiado contacto con la pelota y, además, debió luchar contra la férrea marca de los volantes rivales.

Después de dos meses sin jugar, sintió la falta de ritmo futbolístico, y eso incidió directamente para explicar su discreto rendimiento en el partido.

A pesar de los claroscuros, Riquelme se mostró siempre y trató de convertirse en el eje de su equipo, que tuvo una actuación irregular ante Rosario Central.

En dos jugadas, ambas en la primera parte, mostró que su clase sigue intacta, primero a través de un tiro libre desde la izquierda y que rozó el travesaño; después, con un pase exacto para Palermo, quien remató defectuosamente.

Durante la segunda etapa, no participó de ninguna jugada determinante, aunque mantuvo su actitud y buscó en todo momento la mejor ubicación. En los tramos finales del partido, se quedó sin piernas y quedó en evidencia que sufrió los efectos de estar dos meses alejado de las canchas.

Además, no se puede soslayar el escaso tiempo que tuvo para trabajar junto con el grupo, al que se sumo de manera definitiva el jueves último tras el regreso del plantel de su incursión por Bolivia.

Luego del encuentro, Riquelme confió que vivió una tarde «muy especial» y consideró que su Boca «puede jugar mejor», al explicar el empate.

«La verdad es que tengo que agradecerle a la gente por el recibimiento, me hicieron sentir muy bien. Aquí se vive el fútbol de una manera muy especial», aseveró.

Además, sostuvo que «fue una experiencia muy linda, inolvidable», al referirse a su regreso tras casi cinco años de ausencia. De todos modos, señaló: «Puedo estar mejor. Volví a jugar después de dos meses y entrené una sola vez con mis compañeros. A medida que pasen los días, me voy a acoplar mejor».

Dejó entrever su disgustoporque «el césped estaba muy alto, la pelota se frenaba mucho y eso siempre beneficia al equipo que defiende».

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