Fernando Belluschi convierte el primer gol de River, que
le ganó con justicia de visitante a Arsenal.
Una de las frases patentadas por Daniel Passarella es «saber leer el partido», y eso es lo que hizo River. Atacó cuando pudo y se defendió con orden cuando se quedó con un hombre menos por la expulsión de Lima para lograr un valioso triunfo.
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Manejó el partido ante un Arsenal que pagó muy caro la falta de contundencia ofensiva y algunos desacoples lógicos en una defensa que, por distintas circunstancias, presentó uno solo de sus cuatro titulares.
River manejó tres dibujos tácticos diferentes a lo largo del partido. Empezó con un 3-4-1-2 con Belluschi en la posición que habitualmente cubre Marcelo Gallardo y con Ferrari y Mareque desbordando por los costados. Después del gol de Belluschi retrasó a Mareque para armar una línea de cuatro defensores y con la expulsión de Lima retrasó a Belluschi a la línea media para equilibrar el trabajo en la zona. Con el correr de los minutos y ya con el 2 a 0 a su favor (penal de Casteglione a Higuaín que convirtió Ortega) hizo debutar al uruguayo Sosa en lugar de Ortega para luchar la pelota en la mitad de la cancha.
Arsenal fue un equipo desordenado que nunca pudo juntar a sus generadores de juego (Raymonda y Alejandro Gómez), que empujó más de lo que atacó, por lo que creó muy pocas situaciones de gol.
River ganó con más inteligencia que habilidad. Fue un equipo equilibrado que supo cuándo atacar y cuándo defenderse. Un equipo al que no le sobró nada (faltaban Gallardo, Farías, Lussenhoff, Falcao García y Ahumada, lesionados), pero nunca hizo peligrar el triunfo.
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