La tarde asoma oscura y en Palermo sólo se escucha un comentario: “Se viene la tormenta, parece”. El viento comienza a soplar fuerte; el polvo de ladrillo nubla la vista y las capuchas se sueltan al aire en busca de algo que las frene. No son las condiciones ideales para el entrenamiento del equipo argentino de Copa Davis. Pero el tenis también entiende de superar adversidades. Sebastián Báez puede dar fe de ello.
Sebastián Báez, recargado: "Cabeza dura" hasta ser el tenista argentino del momento
Campeón de tres torneos en la temporada, el bonaerense describió para Ámbito su evolución en el circuito y cómo trabajó en lo mental. "Control", "mesura" y "equilibrio", los factores clave.
-
Francia venció a Brasil en Boston y llega en alza rumbo al Mundial 2026
-
Las camisetas de Argentina para el Mundial 2026: precios, diseños y todos los detalles
Sebastián Báez, mano a mano con Ámbito: "Si lo doy todo, puedo dormir tranquilo".
Argentina enfrentará este sábado y domingo a Lituania por el repechaje del Grupo Mundial 1. El ganador accederá a los Qualifiers de marzo para buscar un lugar en la Finales 2024. La sede será el Buenos Aires Lawn Tennis Club, que este lunes recibió oficialmente a ambos equipos para preparar la serie. El clima indeciso de la ciudad obliga a que ambas delegaciones entrenen juntas en canchas separadas.
Báez corre por uno de los courts auxiliares para mantener el peloteo ante Francisco Cerúndolo. El 2 y el 1 nacionales, respectivamente, asoman como los singlistas para el primer día de competencia ante los europeos, cuyo baluarte es Ricardas Berankis, un talentoso jugador que hoy está lejos de su mejor versión: a los 33 años, esta temporada disputó un solo partido ATP y ocupa el puesto 231 del ranking.
Sin embargo, el argentino enarbola una palabra muchas veces mencionada y poco demostrada: mesura. “El que entra a la cancha, mi respeto lo tiene, porque por algo está ahí”, justifica el bonaerense de 22 años en diálogo con Ámbito mientras la lluvia pega con vehemencia sobre la carpa y oculta todos los sonidos. En la Copa Davis “puede pasar cualquier cosa, a veces un jugador rinde más y a otros los mata la presión”.
La única diferencia que advierte el pupilo de Sebastián Gutiérrez es la experiencia, habida cuenta que los jugadores argentinos –Tomás Etcheverry, Máximo González y Andrés Molteni completan el plantel- poseen más recorrido en el Tour de la ATP. La sentencia es clara: “Va a ser una serie difícil como todas, y más en este nivel”.
Dos semanas atrás, el hoy número 28 del ranking tuvo un momento especial en su carrera cuando se proclamó campeón del torneo de Winston Salem, un certamen sobre canchas duras que sirve como preparación al US Open. A lo largo de esa semana mostró su temple de acero para evitar que un mal momento melle la confianza.
“A lo largo de la semana fui partido a partido y después se fueron dando los resultados. Obviamente no me estaba yendo bien en cemento y tener este shot de confianza para esa superficie suma mucho”, elabora. A lo largo de 2022 acumuló una importante racha negativa con derrotas en primera ronda, y esta temporada las canchas rápidas no lo ayudaban. Pero todo cambió en el último mes, logro de un largo trabajo.
La cuestión psicológica-emocional es un recurso ampliamente mencionado en el tenis, un deporte que suele ser analizado por tres vías: técnica, físico y cabeza. Lo deportivo y lo mental van de la mano, advierte Báez. No hay forma de separar. “Hace varios años que trabajo eso, no es una cuestión de un día para el otro. Es un proceso y hay que respetarlos y seguir siendo cabeza dura para conseguir lo que uno quiere”, detalla.
¿Cuál es la clave, entonces, para lucir indemne ante cada estado emocional? La auto conexión y la aceptación del momento: “El punto que pasó, sea bueno o malo, ya pasó, no lo puedo controlar más, sino que puedo controlar lo que está pasando. Se trata de estar mucho en el presente”.
Idéntica situación vive con los resultados finales de cada torneo, que a veces pueden ser crueles para la psiquis de un tenista, ya sea a favor o en contra. Es recurrente escuchar que la semana que pasó quedó en el camino. “Cambiar el chip en este deporte es muy necesario”, menciona quien el sábado 26 de agosto festejó el título en Winston Salem y el domingo ya se encontraba en Nueva York en pleno entrenamiento para el US Open.
“Tanto los festejos como lo malo tienen que pasar rápido. Lo que pasa no tiene que sacar del eje principal, que es entrenar, darlo todo y pensar en lo que sigue, en controlar lo que puedo controlar, hacerlo lo mejor que pueda dando el 100 por 100. Es lo que siempre trato de no recriminarme cuando me voy a dormir: ‘Che, ¿hoy di todo? Sí. Bueno, duermo tranquilo’”, confiesa Báez, acaso el mejor argentino del año, con tono serio pero relajado.
Los ruidos se entremezclan. Herramientas, golpes, órdenes. El BALTC se pone a punto para una serie que también será crucial para el futuro del capitán Guillermo Coria, cuyo ciclo se terminará, en principio, después de los Juegos Panamericanos. Mientras, el campeón este año, además, en Córdoba y Kitzbühel -cuarto jugador con más títulos en 2023- le da lugar algunos aspectos por fuera del tenis, que dan “equilibrio” en la carrera de un deportista. “Es una de las cosas más importantes”, expone.
“Lo más difícil es desconectar al deportista de la persona. A veces se termina el día y hay que relajar un poco, pero sin perder el foco que vivís para el tenis, no te podés clavar una milanesa con papas fritas todas las noches. Tiene que existir ese equilibrio, porque todo repercute en el rendimiento”, amplía.
Báez debutó en la Copa Davis en marzo de 2022 cuando Argentina superó 4-0 a República Checa en el legendario club de Palermo. Precisamente, fue el encargado de abrir la serie y derrotó con solidez a Jiri Lehecka, a quien le ganó en la fina lde Winston Salem. Luego, en septiembre y por las Finales, perdió los tres singles. Para él “fue todo muy nuevo” ya que recién transitaba sus primeros pasos en el circuito ATP. “Ahora todo me es más familiar y eso te da tranquilidad”, analiza.
El 2023 de “Sebita”, como lo suele llamar el excapitán Daniel Orsanic, hasta acá es “bueno”, opina, pero “con muchas cosas para mejorar”. “El ranking, los puntos, las redes sociales… lo dejo un poco al margen. Tengo el foco en mí, en lo que puedo hacer y en lo que no, mejorar, qué hice mal. También en mi equipo. El resto pasa a un segundo plano”, cierra. Tras una breve charla sobre el futuro inmediato en el circuito, Báez contesta unos mensajes, saluda y sale hacia la zona de los vestuarios. Ya no llueve, pero el viento obliga a encoger el cuerpo y levantar los hombros. El primer día de entrenamientos del equipo argentino de Copa Davis terminó antes de tiempo.
- Temas
- Sebastián Báez
- Copa Davis
- Tenis




Dejá tu comentario