Un emotivo empate en Avellaneda

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Vélez salvó el invicto en el último suspiro, en un partido que le fue favorable en gran parte y que Racing se lo había dado vuelta a fuerza de voluntad y cambios precisos.

El espectáculo fue entretenido, no sólo por los cuatro goles, sino por la intención ofensiva de los dos y tuvo dos puntos culminantes que incidieron en el resultado. Por el lado de Racing el ingreso de Claudio López, en su vuelta al fútbol argentino, por Moralez que le dio a Racing presencia ofensiva y sobre todo desborde, y por el lado de Vélez la salida por lesión de Mauro Zárate, que le facilitó el trabajo a una defensa que hasta allí no encontraba la forma de frenar al hábil delantero.

Reinaldo Merlo presentó un 4-2-2-2, con intención de atacar y dejar en inferioridad de condiciones a la defensa de tres que presentaba Vélez.

Salió del equipo Cristian Pellerano, para que ingrese Maximiliano Moralez, con lo que tuvo dos organizadores o enganches que se sumaban a Bergessio y Sava.

Vélez salió con el esquema habitual de Ricardo La Volpe, 3-4-3, aunque tuvo una baja importante por la descompostura estomacal de Lucas Castromán que lo dejó afuera del equipo minutos antes de empezar. En su lugar entró

Gustavo Balvorín, pero se quedó sin delanteros experimentados en el banco, tanto que cuando iba perdiendo tuvo que apelar al debut de Facundo Coria.

En ese contexto los dos buscaron atacar con sus armas y fue Vélez el que mostró un arma letal: la habilidad de Mauro Zárate, que después de abrirse camino entre los defensores de Racing marcó el primer gol.

Con el resultado adverso, Racing salió a lograr el empate abusando de los centros que buscaban la cabeza de Sava y se expuso al contraataque de Vélez que perdió un par de oportunidades de ampliar el marcador.

Con el correr de los minutos a Racing le costaba cada vez inquietar a la defensa de Vélez por lo que Merlo hizo ingresar al «Piojo» Claudio López y a Claudio Fileppi, con lo que consiguió cambiar la historia.

Con ellos tuvo desborde por los dos costados y empezaron a aprovechar las espaldas de Broggi y Méndez para atacar. El empate llegó en una jugada con tres rebotes, pero que encontró a Fileppi sólo en el área para definir y el desequilibrio se consiguió en la jugada que soñaron directivos y cuerpo técnico cuando pensaron en traer a Claudio López.
Desborde y centro del «Piojo» y cabezazo letal de Sava.

Vélez ya no tenía en cancha ni a Zárate, que salió lesionado, ni a Escudero reemplazado por Sena para defender el 1 a 0, y se encontró de pronto con las manos vacías y con sólo 15 minutos para intentar una reacción. Entró el juvenil Coria por Broggi y adelantó sus líneas arriesgándose a un contraataque.

Racing casi define el partido en una corrida de Claudio López que definió con un remate mordido que pasó muy cerca del poste izquierdo de Sessa y, cuando parecía que el triunfo de Racing no corría, riesgo Vélez consiguió el empate con un remate de Moreno y Fabianessi tras gran centro del mexicano Mario Méndez.

En el minuto que faltaba hasta lo pudo ganar Vélez con otro centro de Méndez, pero hubiera sido injusto porque ninguno de los dos merecía perder.

Vélez tiene un estilo muy ofensivo armado por La Volpe, pero depende mucho de las individualidades, y ayer se quedó sin Castromán todo el partido y sin Mauro Zárate en el segundo tiempo. Demostró que además tiene amor propio y moral para revertir un resultado.

Racing pudo haber ganado, pero a Merlo le debe haber quedado la sensación positiva de que con Claudio López tiene mucha más riqueza ofensiva.

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