Festejo argentino. El equipo de Copa Davis se abraza y celebra la clasificación a cuartos. Kazajistán será el rival.
Los pronósticos se cumplieron tal como se anunciaban. Incluso se podría decir que con el score también. El 4-1 de la Argentina sobre Rumania era esperable. Una vez más, Modesto Vázquez volvió a acertar con la estrategia. En la previa, intuyó que el dobles era el punto más complicado para conseguir porque en frente estarían Horia Tecau, N° 20 del mundo en la especialidad, y Victor Hanescu, que para colmo venían de consagrarse en Acapulco. Por eso se inclinó por tres singlistas como David Nalbandian, Juan Mónaco y Juan Ignacio Chela más Eduardo Schwank como doblista.
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El análisis que se desprende es que si bien el equipo argentino lució muy compacto y se entregó al máximo, al igual que la última serie que disputó como local (NdR: en 2009 ante Holanda, también por la primera ronda), los rumanos jugaron muy por debajo de las expectativas. Victor Hanescu, N°59 del ranking, fue una sombra del jugador al que todos temían. Se lo devoró el marco adverso del estadio Mary Terán de Weiss y le costó enfocarse ante la algarabía del público. Lo único positivo que se llevan los rumanos es la victoria de Adrian Ungur (N°183) ante Mónaco (6-4, 2-6 y 6-3), que decoró la caída.
Por el lado argentino, fue una actuación casi sin fisuras. Sin dudas, la victoria de Mónaco ante Hanescu (el viernes) fue una grata sorpresa. Era el punto clave desde el comienzo de la serie. Si perdíamos ese punto se iba a complicar llegar al tercer día, se sinceró Tito Vázquez en la última conferencia de prensa. Ese 2-0 parcial le permitió a Chela y a Schwank jugar con mucha soltura el dobles, pese a que en un principio no eran favoritos.
Párrafo aparte para Nalbandian. Con un físico cada vez más debilitado tras la operación en la cadera, el cordobés sigue demostrando que su afán por abrazar la Ensaladera de Plata no conoce obstáculos. No le importa si por disputar sólo un punto pone en riesgo su calendario y lo fuerza a un prolongado reposo.
Con bajo perfil, Schwank también aprobó con creces el examen ante Rumania. Luego de su gran actuación del sábado en el dobles, erigiéndose como el puntal ofensivo del equipo cada vez que subía a la red, el rosarino confirmó su andar con un éxito ante Victor Crivoi (N°189) por 7-6 (3) y 6-2. Me siento parte del equipo. Pertenezco a ese pelotón de 7 u 8 jugadores citables. Los únicos imprescindibles son David y Juan Martín. Tito siempre buscó a los mejores y hasta ahora le funcionó bien, afirmó el Gordo, que ahora disputará un par de Challenger en Colombia con la idea de mejorar en el ranking.
Por los cuartos de final, la Argentina recibirá entre el 8 y 10 de julio a Kazajistán, que dio la sorpresa y superó a República Checa por 3-2. Es un equipo que ascendió el año pasado y que tiene mucha garra mezclada con sufrimiento. Jugar en Ostrava es difícil pero los checos no contaron con Stepanek y se comprobó que es muy pesado para un jugador tener que ganar los tres puntos (NdR: Berdych disputó los dos singles y el dobles), analizó el capitán argentino. Y agregó: Queremos contar con los mejores y ojalá que tanto David como Juan Martín evolucionen y estén en condiciones.
Por segunda serie consecutiva, la Argentina volverá a ser local. Con el apoyo enfervorizado del público, el equipo albiceleste no sólo se energiza sino que también menoscaba el ánimo del rival, que se siente claramente visitante. Si bien aún falta mucho, habrá que ver en qué condiciones llegan Nalbandian y Del Potro. Si Tito cuenta con ellos, será otro cantar y las posibilidades de soñar con la copa se agigantarán. Sino, habrá que encomendarse a alguna patriada. Ya lo dijo el capitán: Siempre que tuvimos problemas nos fue bien. Así que esperamos tener muchos problemas para los meses que viene.
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