30 de julio 2007 - 00:00

Un torneo amortizado

MauroZárate fue latransferenciamásimportanteque realizóVélez, alvender aljuvenildelantero aAl Saad deQatar en 22millones dedólares.
Mauro Zárate fue la transferencia más importante que realizó Vélez, al vender al juvenil delantero a Al Saad de Qatar en 22 millones de dólares.
El próximo fin de semana comenzará el torneo Apertura 2007 y, como pasa en cada temporada, ya los mejores fueron transferidos a Europa y reemplazados por juveniles o jugadores de menor nivel (algunos que vuelven de Europa después de una dilatada trayectoria o porque no «lograron adaptarse»).

Cada temporada, el fútbol argentino vende «las joyas de la abuela» y las reemplaza por bijouterie o por diamantes sin pulir, que cuando empiecen a dar brillo se tendrán que ir también.

En esta temporada no veremos las gambetas de Mauro Zárate y Lucas Castromán, ni los desbordes de Lavezzi. Tampoco podremos festejar los goles del paraguayo Cardozo, de Mariano Pavone o del «Tecla» Farías. La liga argentina no tendrá la seguridad en sus arcos de Juan Pablo Carrizo ni Oscar Ustari. Ni la ubicuidad de Cristian Ledesma, que fue gran figura del campeón San Lorenzo.

Tampoco se podrá apreciar la personalidad del «Cata» Díaz, ni las corridas por izquierda de Clemente Rodríguez. Ni siquiera los remates de 40 metros de la «joya» de Argentinos Juniors, Leonel Núñez. Hasta jóvenes promesas como Angel Di María o el arquero de Racing, Sergio Romero, terminarán de formarse en Europa.

En cambio, de tanta magia entrarán «al país» divisas por más de 100 millones de dólares, que servirán apenas como un bálsamo a la economía de los clubes, que en la mayoría de los casos están al borde de la quiebra, sin que haya una explicación lógica.

En diciembre, con los retornosde Riquelme, Leonardo-Ponzio y Mauro Rosales, entre otros, se pensó que la tendencia se revertía y el campeonato argentino podía tener jugadores de categoría con edad mediana (23 a 28 años) para jugar al fútbol; sin embargo, 6 meses después todo volvió a ser como antes, y mientras Boca espera un milagro para seguir contando 6 meses más con Riquelme, le ganó una pulseada a River por Marcelo Carrusca, que casi no jugó en el Galatasaray de Turquía y cuando estaba en la Argentina no les interesaba a ninguno de los dos.

Hoy Carrusca y el retorno de Daniel Romeo a San Lorenzo (después de 4 años en Europa, donde apenas marcó una docena de goles) son los fichajes estrella del fútbol argentino. Un fútbol que apela hasta con abuso a los jugadores paraguayos, porque son baratos y rendidores, por eso al campeón guaraní Cerro Porteño lo desmantelaron entre Racing y Estudiantes de La Plata con las llegadas de Domingo Salcedo, Marcos Cáceres, Erwin Avalos, Hilario Navarro (que es correntino pero hizo toda su carrera en Paraguay) y Edgar González, y River, Racing, Independiente y San Lorenzo se pelean por Santiago Salcedo (el hermano de Domingo) como si fuera Thierry Henry, cuando ya jugó en Newell's y su paso fue tan sólo mediocre. Todos confían en que el fútbol argentino seguirá generando figuras y que a lo largo del torneo aparecerán otras nuevas para alimentar la pasión por el torneo, pero muy pocos trabajan con seriedad en las divisiones juveniles para que esto suceda. Por eso no sería de extrañar que la mina de diamantes se seque y al fútbol argentino le pase lo del uruguayo, que navega en una mediocridad de la que no puede salir.

Dejá tu comentario

Te puede interesar