2 de marzo 2011 - 16:02

Vélez perdió más que un partido

Los jugadores de Universidad Católica festejan el gol del triunfo mientras que desde el fondo Emiliano Papa mira desconcertado.
Los jugadores de Universidad Católica festejan el gol del triunfo mientras que desde el fondo Emiliano Papa mira desconcertado.
Vélez cayó como local 4-3 ante Universidad de Chile en la Copa Libertadores y dejó el liderazgo del grupo 7 en manos de su rival.

Nada es fácil para este Vélez modelo 2011 que solo por espasmos muestra el fútbol que lo llevó a ser subcampeón en el Torneo Apertura anterior.

El partido fue complicado desde el inicio para los dirigidos por Ricardo Gareca ya que a los dos minutos caían 1-0 por el gol de Lucas Pratto, de gran partido. Vélez acusó el golpe y nunca pudo tener real control del partido. Pero el entusiasmo reemplazó a la tranquilidad que se necesita para dominar el juego y de a poco fue arrinconando a su rival con Maximiliano Moralez como estandarte. Y justamente el ex Racing fue el ejecutor del centro con el que Fernando Ortíz igualó las acciones a los 23 minutos. Y, también desde los pies de Moralez, se gestó el segundo, dos minutos más tarde. Saque rápido de un lateral, centro del diez y gol de Augusto Fernández. Vélez ganaba sin hacer demasiado y todo parecía simplificársele. Sobre todo cuando en tiempo adicional Emiliano Papa convirtió en gol un centro de Juan Manuel Martínez en lo que fue un contraataque perfecto.

En el segundo tiempo, Gareca decidió darle minutos a Santiago Silva (desgarrado en la primera fecha del Clausura), pero al uruguayo se lo vio falto de fútbol. La expulsión de Ortíz complicó la noche. Moralez dejó la cancha para que Fernando Tobio reacomodara la defensa que nunca fue firme y la visita era cada vez más profunda. Tomás Costa descontó desde afuera del área y ahora el que salió de la cancha fue Martínez por Gastón Díaz. Vélez quedó quebrado y solo apostó a defenderse hasta el final.

Por eso no sorprendió el empate de Pratto a falta de un minuto.

Universidad Católica, que nunca había ganado en Argentina por Copa Libertadores, fue por el gran golpe y lo aprovechó en una contra mortífera. Marcelo Cañete habilitó fantásticamente a Francisco Pizarro que definió en forma exquisita sobre la salida de Marcelo Barovero para hacer historia y quedar líder del grupo 7 con 4 puntos.

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