Gobierno ya ve signos de reactivación y apuesta a cuatro motores clave

Economía

En algunos despachos se entusiasman con un crecimiento en 2021 mayor al 7%, aunque atado a la situación sanitaria. Privados creen que el rebote se sentirá más en la calle antes de las legislativas

Luego de la interrupción del rebote de la economía con la llegada de la segunda ola, el Gobierno se entusiasma con los indicadores preliminares de los últimos dos meses y augura un segundo semestre electoral en el que la reactivación se sentiría más en la calle, algo que no ocurrió hasta ahora. El diagnóstico es compartido por los analistas privados. Distintas fuentes del equipo económico consultadas por Ámbito destacaron que hay cuatro motores clave a los que apuestan: el gasto en obra pública, el apuntalamiento del consumo privado con paritarias y planes de financiamiento, un mayor dinamismo exportador y el impacto de la vacunación en los contagios y en la reaperturas de actividades.

Tras un crecimiento de 2,6% en el primer trimestre contra el cierre de 2020, el Indec midió dos caídas consecutivas de la actividad del 0,3% en abril y el 2% en mayo en la comparación sin estacionalidad. Con la segunda ola, la economía volvió a alejarse del nivel prepandemia y quedó 4% debajo de febrero de 2020.

Pero en junio, por un lado, aflojaron las restricciones a la movilidad, que habían vuelto a afectar al comercio y a la gastronomía, entre otros sectores; y por otro, el Gobierno comenzó a ampliar el gasto en políticas de ingresos luego de un primer cuatrimestre de marcada disciplina fiscal y decidió dejar atrás la pauta de inflación del 29% e incentivar paritarias de entre 40 y 45%. Así, la consultora Orlando Ferreres y Asociados estimó para ese mes un crecimiento del PBI de 2,4% sin estacionalidad contra mayo.

El Centro de Estudios para la Producción (CEP XXI) del Ministerio de Desarrollo Productivo destacó, en base a los datos de consumo eléctrico en las fábricas, que la actividad industrial operó en junio 8,2% por encima del mismo mes de 2019 (es decir, antes de la pandemia) y en julio 4,8% arriba del nivel del último año de Cambiemos.

“Ya en junio se revirtió lo que había pasado en mayo y en julio también continuó el repunte. La recuperación económica debería seguir”, le dijo un funcionario del Gabinete económico a este diario. El Gobierno describe la dinámica actual como de dos velocidades: con la industria y la construcción a la cabeza y un conjunto de sectores críticos (turismo, gastronomía y cultura, entre otros) que siguen muy lejos de su dinámica habitual.

Otras fuentes oficiales también esperan que la actividad en su conjunto acelere su repunte y que llegue a las semanas previas a las elecciones cerca del nivel prepandemia. Así, en algunos despachos ya se entusiasman con la posibilidad de que el rebote del PBI este año sea mayor al 7% que proyecta Martín Guzmán, luego de que en 2020 se hundiera 9,9%. Como el contexto sigue dominado por la incertidumbre que imprime el Covid en el mundo, por el momento el Gabinete económico mantiene su proyección.

Así lo señaló este fin de semana Matías Kulfas en Radio Delta: “No tenemos claridad absoluta sobre qué va a ocurrir con la pandemia, la segunda ola, las nuevas variantes del Coronavirus. Si esto se despeja y tenemos certidumbre, probablemente sea un poco más del 7%”.

Los cuatro motores

Distintas fuentes oficiales detallaron ante Ámbito los motores a los que apuestan para el segundo semestre. Los dos primeros, impulsados desde el Ejecutivo: la obra pública, cuyo gasto creció a un ritmo del 210% interanual en junio; y el consumo privado, que explica el 70% del PBI argentino y aún sigue aletargado.

Respecto del consumo, apuntan a que se consolide la lenta desaceleración de la inflación y a que eso permita que los aumentos paritarios empiecen a revertir el deterioro del poder de compra. Esperan que se inicie un sendero de rebote del salario real que evite un cuarto año consecutivo de caída (en mayo todavía caía al 5,5% interanual, según el Indec). Algunas proyecciones privadas son menos optimistas al respecto: la consultora LCG espera que, aun a pesar de que haya meses de mejora en el poder adquisitivo, el salario cerrará el año con una caída del 2,8% real para el promedio de los trabajadores registrados.

Por otra parte, hoy el Gobierno lanzará una ampliación del programa Ahora 12 para compras con tarjeta con hasta 30 cuotas en algunos artículos (ver aparte), con la expectativa que los planes de financiación también apuntales la demanda privada.

Un tercer driver que ven los funcionarios es “la recuperación de las exportaciones en la medida en la cual se siga recomponiendo la economía global” y, sobre todo, la de Brasil, el principal destino de las ventas industriales argentinas. Por último, un factor que consideran clave: esperan que, con el avance de la vacunación, continúe la baja de contagios y se reabran de a poco más actividades, lo que ayudaría a que la economía empiece a recuperarse a una sola velocidad. “Los sectores críticos por la pandemia hoy están claramente mejorando, como muestran los indicadores de alta frecuencia. Obviamente, aún está lejos de los niveles prepandemia pero es importante que se vayan acercando”, señalan.

Será determinante cómo impacte la variante Delta. Aunque la experiencia en los países con mayores niveles de vacunación da margen para cierto optimismo oficial. “Lo que se ve con esta cepa en los países desarrollados, si bien están en el verano, es que hay impacto en casos pero no en actividad económica porque no se disparan las hospitalizaciones y las muertes”, afirmó una de las fuentes.

¿Qué esperan los consultores?

Los analistas privados consultados por este medio coinciden en que el Gobierno llegará a las elecciones con la economía en recuperación y que, sobre todo, “se sentiría más en la calle” producto de una “recuperación del poder adquisitivo”. Así lo consideraron Matías Rajnerman, economista jefe de Ecolatina, y Claudio Caprarulo, director de Analytica, quienes proyectaron un crecimiento anual del 6,6% y del 7%, respectivamente.

Caprarulo estimó que, tras la suba de 2,6% en el primer trimestre, la economía se contrajo 1,6% en el segundo. “A partir de abril aparecieron señales de estancamiento producto de caídas en el salario real y el gasto público, y en particular en mayo de mayores restricciones a la circulación”, explicó.

Pero anticipó una reactivación para la segunda mitad de 2021 “principalmente producto de paritarias cerrando por encima del 40%, un aumento considerable del gasto público, por ejemplo, con el bono a los jubilados, y menos restricciones a la movilidad”. Y agregó: “Así el gobierno va a poder mostrar mejores resultados antes de las elecciones, en especial de recuperación del poder adquisitivo de las familias dado que la inflación mensual que va a volver a valores mensuales por debajo del 3%”. Para Caprarulo, la mayor incertidumbre pasa por cómo el Gobierno acomodará las variables macroeconómicas después de los comicios.

Rajnerman, por su parte, estimó que el primer semestre cerró con una expansión de la actividad de 0,9% desestacionalizado al que se sumará otro 0,7% en el segundo. “Como resultado, en el interanual, la economía crecería 1,6% en relación con diciembre del año pasado y 6,6% respecto de la media de 2020”.

En ese marco, auguró una “dinámica positiva” en la antesala de las elecciones. “A la mayor movilidad se sumará la recuperación del salario real y de los puestos de trabajo, que impulsaría la demanda en los próximos meses. El crecimiento sería más importante, y, sobre todo, se sentiría más en la calle, porque, aunque seguiría siendo un rebote -no se alcanzarán los niveles de 2019-, estará más cerca de esos valores”, planteó.

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