«En mayo, si las autoridades británicas nos lo autorizan -y no vemos razones para que no lo hagan-comenzaremos a volar dos veces por semana a islas Malvinas. Lo haremos con un Boeing 737, vía Río Gallegos.Y esperamos llevar a quien para entonces será el flamante presidente en el vuelo inaugural. ¿Quién será ese presidente? Bueno, me gustaría que tenga experiencia suficiente como estadista para sacar al país de la situación en que está; que sepa gestionar.» La revelación de Antonio Mata, CEO de Aerolíneas Argentinas, cayó casi como una bomba hacia el final de la rueda de prensa convocada por él para anunciar que la empresa había cerrado el primer trimestre con una utilidad operativa de u$s 2,9 millones, contra los u$s 35,4 millones que habían perdido en el mismo período de 2002. «Sabemos que los habitantes de Malvinas estarán encantados de la apertura de la ruta.Además de lo que simboliza, es un buen negocio porque allí se producen muchos recambios de tripulaciones de pesqueros, y hoy sólo LanChile vuela una vez por semana, vía Punta Arenas.» El OK final está en manos de la autoridad aérea británica. Será la primera vez en la historia que una aerolínea de bandera argentina haga vuelos regulares al archipiélago por el que se combatió en 1982.
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Mata anunció también que antes de que termine 2004 «ofreceremos nuestras acciones en la Bolsa de Buenos Aires, para después hacerlo en Nueva York y Madrid. ¿Cuánto? Sin dudas una participación minoritaria, porque no dejaremos el control. Será éste el único mecanismo por el que incorporaremos socios».
El empresario reveló que en pocos días pagarán $ 1.000 promedio a los 7.000 empleados de Aerolíneas, en el marco de un programa de premios por resultados, oportunamente adelantado por este diario. «Se cumplieron las tres metas planteadas: ocupación promedio, horas de vuelo por avión y número de pasajeros», dijo. El premio se repetirá cada trimestre, y de cumplirse las metas anuales se convertirá el año que viene en permanente. «La guerra no ha afectado nuestros negocios: ya hemos pasado por nuestras propias guerras, con piqueteros, pesificación... Para nosotros, a nivel negocios, Irak es una pelea de chicos comparada con lo que hemos pasado aquí. Desde ya, humanitariamente es otra cosa... Pero la Argentina ya nos doctoró en conflictos», agregó Mata. Admitió que se le había pedido a Aerolíneas que transportara tropas de la coalición, «como pasajeros, ¿eh? A aeropuertos seguros. Preguntamos al gobierno y nos autorizaron, pero después no se concretó».
El empresario reiteró que antes de setiembre estarán volando las cuatro subsidiarias regionales, que se llamarán en todos los casos Aerolíneas Austral (más el nombre del respectivo país, o sea Chile, Uruguay, Paraguay y Bolivia). Dijo que aún están negociando los socios locales en cada empresa, y que las cuatro contarán con idéntica flota: un B-747/200 y dos B-737/200. «Haremos cabotaje, regionales e internacionales, siempre en código compartido con AA.» Mata explicó que la estrategia se basa en que «es la única forma que tendremos de crecer en los próximos doce años: ya tenemos 80% del mercado local de cabotaje y 45% del internacional que llega a la Argentina; allí ya no hay demasiado espacio para aumentar. Pero alimentemos el 'hub' de Buenos Aires con pasajeros provenientes de países limítrofes, con destino final en Asia, Europa o Estados Unidos». Agregó que habían pagado la primera cuota del concurso preventivo homologado en diciembre, por u$s 12 millones, quedando otras dos cuotas en diciembre de este año y diciembre de 2004. «Estamos muy bien: tenemos 5.300 vuelos mensuales, o sea 68% más que el año pasado, y la gente tiende a consumir más. Por eso creo que superaremos nuestra proyección de utilidades para este ejercicio: pensábamos que sería de u$s 25 millones, pero ahora estamos convencidos de que rondaremos los u$s 40 millones», enfatizó Mata.
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