21 de marzo 2002 - 00:00

Afuera llovía adentro también

Afuera llovía adentro también
Jornada de lluvia en Nueva York. Dentro y fuera del recinto bursátil. La diferencia es que para el primer caso basta con un buen paraguas o un impermeable, mientras que la lluvia que azotó a las acciones era de un tipo completamente distinto. Tan sólo 24 horas antes el máximo ejecutivo de la Fed había afirmado que la reactivación de la economía estaba en marcha, y el mercado no reaccionó. Esta vez por algún motivo si hubo una respuesta, fue negativa. Desde antes del arranque las cosas venían mal. Intel y otras empresas del grupo tecnológico recibieron una baja de pulgar de distintos analistas. El anuncio que se estaban construyendo más casas de lo esperado fue tomado por el lado negativo, disparando el temor a nuevas y prontas subas del costo del dinero. Puede que en realidad no fuera mucho, peor resultó lo suficiente como para justificar que lo mejor del día se anotara apenas a minutos de iniciarse las operaciones y que de ahí en más, sin encontrar ningún argumento para emprender el camino de suba, las acciones fueran cediendo terreno sin prisa pero sin pausa, hasta cerrar prácticamente en el mínimo del día, con el promedio industrial en 10.501,57 puntos tras perder 1,26% y el NASDAQ cayendo 2,55%. Si bien es cierto que no se rompieron las barreras sicológicas de los 1.500 y 1.800 puntos, quedó para hoy el temor de que sería demasiado fácil hacerlo, lo que cambiaría el escenario que muchos de los que siguen las corrientes técnicas del mercado se habían marcado. El único consuelo que de alguna manera quedó es que nuevamente el volumen resultó muy bajo, apenas 1.280 millones de papeles en el mercado tradicional y 1.540 millones en el electrónico.

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