2 de noviembre 2005 - 00:00

ALCA, primera víctima de la cumbre

El ministro de Salud, Ginés González García, y el intendente Daniel Katz, ayer junto a funcionarios responsables de la cumbre presidencial de Mar del Plata al inaugurar el centro de prensa.
El ministro de Salud, Ginés González García, y el intendente Daniel Katz, ayer junto a funcionarios responsables de la cumbre presidencial de Mar del Plata al inaugurar el centro de prensa.
Mar del Plata - Con la llegada de los ministros de Relaciones Exteriores de los 34 países participantes, formalmente comenzará hoy la Cumbre de Mar del Plata con dos certezas: el proyecto del Area de Libre Comercio para las Américas (ALCA) y la posibilidad de lograr un compromiso por parte de los Estados Unidos para reducir los subsidios agrícolas serán sólo, si se incluyen, menciones generales en el documento final que el sábado firmarán los presidentes.

A esta conclusión se llegó ayer luego del cierre de la última sesión del Grupo de Revisión e Implementación de Cumbres (GRIC) de ayer por la tarde, donde los negociadores oficiales de los 34 estados intentaron sin éxito incluir ambos temas dentro de los acuerdos finales del documento de la cumbre.

Ante la falta de avances concretos, y en reuniones extraoficiales paralelas, los negociadores acordaron que ambos temas tengan referencias globales sin mayores precisiones y dejar para el futuro la resolución de los dos problemas.

Hasta ayer, la posición que más consenso tenía entre los países interesados era la del Mercosur, que propone volver a discutir ambas cuestiones luego de la cumbre de diciembre de Hong Kong. La Argentina, Brasil, Uruguay y Paraguay proponen en concreto que el ALCA vuelva a discutirse cuando se sepa si los países desarrollados están dispuestos a ofrecer una reducción seria e importante de los subsidios agrícolas; cuestión que sólo se sabrá después del 15 de diciembre, una vez que termine el encuentro de la Organización Mundial de Comercio (OMC).

En el camino quedaría entonces la intención de los Estados Unidos, Canadá, México y Chile de sumar en el documento final de esta Cumbre de Mar del Plata una referencia formal y explícita sobre la necesidad de avanzar en el proyecto ALCA, incluyendo una nueva fecha de inicio del proceso de integración comercial continental (se habló desde el gobierno de Ricardo Lagos de 2009 o 2010).

También quedó de lado la posición más extrema de Venezuela que directamente pedía que en el trabajo final que deberán firmar los jefes de Estado, todos los países latinoamericanos se comprometan a rechazar el proyecto.

• Pendiente

Lo que quedaría, en definitiva, por acordar es si en el documento final, el ALCA y los subsidios agrícolas se mencionarán con nombre y apellido como posibilidades remotas y futuras; o si directamente habrá algún tipo de referencia más o menos explícita y general a la necesidad de avanzar en acuerdos de apertura comercial en el continente y en la «eliminación de las barreras que distorsionan el comercio».

El contenido del resto del temariodel documento continuaráen debate hoy y mañana, pero esta vez a cargo de los ministros de Relaciones Exteriores. En general ya hay acuerdos en cuanto a los otros capítulos que incluirá este trabajo que firmarán los mandatarios. Se acordó ayer que habrá referencias mensurables y numéricas (aún no acordadas pero en vías de estarlo) a las cifras de desempleo, pobreza y trabajo en blanco y bien remunerado que deberá lograr la región en menos de 10 años.

• Misión para la OEA

Se llegó además a un consenso de que el órgano que deberá revisar estas metas será una remozada Organización de Estados Americanos (OEA) bajo la conducción del chileno José Miguel Insulza. En total, el documento final contará con una introducción general y siete capítulos, que prácticamente ya están redactados. Estos son el crecimiento con empleo, la creación de trabajo como forma de enfrentar la pobreza, la formación de la fuerza laboral, el desarrollo de las micro y pequeñas y medianas empresas, el marco general para la creación del trabajo decente y el fortalecimiento de la gobernabilidad democrática. Una confirmación, no menor, que logró ayer la Argentina fue la seguridad, tal como adelantó este diario, de que Hugo Chávez no traerá a la cumbre un mensaje violento y «antiimperialista» contra Bush; una alternativa que era temida por varios países de la región y que el gobierno de Kirchner se comprometió a desmantelar. Esto quedó firme ayer, luego de una conversación entre el canciller venezolano Alí Rodríguez y uno de los principales referentes del gobierno argentino que participan de esta cumbre, en la que el ex titular de PDVSA aseguró que el mensaje de Chávez, cuando le toque hablar el viernes en alguna de las sesiones plenarias, no incluirá referencias agraviantes contra George W. Bush, las que serán reservadas para cuando hable ante la «contracumbre» del polideportivo Mar del Plata.

Rodríguez
adelantó algo del discurso que traerá el venezolano a esta ciudad.

Aparentemente, Chávez criticará
«las políticas de redistribución regresivas del ingreso en la región» y lamentará «haber desaprovechado las posibilidades de integración económica en Sudamérica». Será una forma de «vender» el ALBA (el ALCA alternativo y boliviariano del venezolano) pero sin nombrarlo. Según la idea del presidente caribeño, en el futuro, podría haber un área de libre comercio donde la Argentina sea una potencia agrícola y Venezuela una energética, ambas piboteando sobre las posibilidades brasileñas.

Sobre la posición de
Chávez ante el documento final, Rodríguez también aclaró que no hará desplantes, y que sólo en el caso de que se mencione el ALCA con nombre y apellido, el jefe de Estado visitante firmará «con reservas».

Entre las cuestiones multilaterales que se terminarán de negociar en la cumbre, se encuentra la situación de Haití y del futuro de su proceso democrático. Ayer hubo un primer avance sobre el tema. El ministro de Relaciones Exteriores argentino,
Rafael Bielsa, mantuvo una videoconferencia con su par de Canadá, Pierre Pettigrew; y de Francia, Philippe Douste-Blazy, de la que participó también el secretario de Comercio de Estado norteamericano para el Hemisferio Occidental, Tom Shanon, donde se les reclamó a los países desarrollados la ayuda financiera por más de u$s 1.000 millones a la que se habrían comprometido originalmente para palanquear las elecciones en Haití.

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