Los precios mundiales de los alimentos continúan en alza (surge la pregunta por la inflación)

Economía

Los commodities mostraron en septiembre una suba del 1,2% y alcanzaron máximo en una década. En Argentina se espera una aceleración de la canasta.

La escalada que mostraron los precios internacionales de los commodities del agro durante el último año generan cada vez más presión en la inflación local e internacional. Los números son contundentes, según la FAO en septiembre pasado los precios de los alimentos a nivel mundial volvieron a subir 1,2% respecto a agosto pasado y 32,8% interanual para alcanzar además máximos en una década. Restricción de la oferta y la fuerte demanda internacional fueron las principales causas.

Mientras tanto, en el ámbito local, según anticipan consultoras privadas el décimo mes del año también mostraría una aceleración en el índice general de inflación que rondaría entre el 2,7 y el 3%, mientras que los alimentos habrían mostrado alzados por arriba del 3%. Vuelve así aparecer en escena la estrategia del Gobierno de intentar “desacoplar” las subas internacionales de los valores locales.

El relevamiento de FAO llega a confirmar un escenario que se viene planteando al menos desde fines del año pasado, es que los commodities iniciaron una meteórica suba que fue además acompañada por otros productos alimenticios básicos como la carne vacuna, el aceite y los lácteos entre otros ítems.

Solo por citar algunos ejemplos, en septiembre el precio mundial de los cereales se incrementó un 2% respecto al mes anterior. Entre los demás commodities, el aceite vegetal aumentó 1,7%, situándose 60% arriba del mismo mes de 2020. En tanto, pese a que los valores de los aceites de girasol y de soja declinaron, el de palma alcanzó máximos en diez años a causa de la “robusta demanda de importación” y “el impacto en la producción en Malasia debido a la escasez de fuerza de trabajo”, según explica la FAO.

A su vez, los productos lácteos subieron 1,5% mensual por la sólida demanda y factores estacionales y el azúcar, por su parte, registró un alza de 0,5% por las condiciones climáticas adversas y los altos costos del etanol en Brasil, el principal exportador mundial.

Por su parte, en el ámbito local de acuerdo a distintos relevamientos privados, el rubro alimentos volvería a presionar sobre el índice general. Según el índice que elabora la consultora LCG, la canasta se incrementó un 0,8% la última semana de septiembre. “Con esto el mes cierra con una inflación promedio del 3,8% y del 3,9% punta contra punta”, señalaron desde la firma. Las “comidas listas para llevar” treparon 6,9%; mientras que “bebidas e infusiones” subieron 5,4% y “productos panificados y cereales”, un 4,2%. Las carnes, por su parte, se incrementaron un 2,4% y las verduras, un 2,3%.

Es por ello que el foco de la gestión oficial en los próximos meses será intentar contener los precios de los alimentos en el mercado interno. Una vez más aparece en escena la necesidad de conseguir un balance entre las necesidades del mercado interno y las exportaciones. La receta sería una vez más acuerdos con los diversos eslabones de la cadena, que van desde la producción primaria, pasando por la industrialización, hasta los supermercados.

Al mismo tiempo, se espera, por citar un ejemplo, un amplio acuerdo con los frigoríficos exportadores para que vuelquen un mayor tonelaje de carne a bajos precios en el mercado interno. Todavía más, teniendo en cuenta que el Gobierno promete en los próximos días avanzar con las flexibilizaciones en las exportaciones y de cara a diciembre, cuando históricamente el producto tiene mayor demanda en el ámbito local por las festividades de fin de año.

En el oficialismo no quieren hablar de cupos en las exportaciones y mucho menos de restricciones luego del costo que significó las restricciones en los envíos de carne impuestas en mayo pasado. Pero, lo cierto es que la suba en los precios de los alimentos parece no encontrar techo y es por ello que en el Gobierno hacen hincapié en la necesidad de “cuidar la mesa de los argentinos”.

La suba internacional de los commodities y la energía en el inicio de lo que parece ser la era pospandemia es un dolor de cabeza para las principales economías del mundo y en este escenario la Argentina, más allá de su posicionamiento como exportador de commodities agro, no logra salir de su laberinto.

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