Algunos operadores calificaron de reacción casi histérica al clima con que se operó ayer en la plaza local. «Nos parece que fue demasiado», reconocían sorprendidos jefes de mesas de dinero que llegaron a pagar hasta 45% anual por dinero a un día de plazo. «Hoy (por ayer) algunos bancos extranjeros perdieron mucha plata», advertían sobre el cierre del mercado. Pero lo cierto fue que entre el anuncio de la nueva convertibilidad con el euro y los rumores de la renuncia del titular del Banco Central, Pedro Pou, se detonó una fuerte suba de las tasas de interés locales, sobre todo las interbancarias (call money).
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En las mesas de dinero de los bancos el nerviosismo guió las decisiones de ayer, y ello se tradujo en que a los pocos minutos de iniciarse las opera-ciones, el call money trepó a niveles de 35% a 40% anual en pesos para la primera línea, mientras que los bancos de segundo rango pagaban 45% anual.
Al promediar la jornada y disiparse el alejamiento, por ahora, de Pou, el call retrocedió fuerte a niveles de 15% a 20% anual en pesos. Sobre el cierre de las operaciones, se negociaba a 22% en pesos.
«El mercado está muy sensible. No acepta ningún ruido más», explicaba el gerente de inversiones de una AFJP líder que no dudó en reconocer su sorpresa por lo ocurrido ayer en la plaza local. Con el ruido del euro, las tasas de interés que los bancos locales pagan por los plazos fijos subieron más de dos puntos anuales. El miércoles pasado los bancos más activos en este negocio, el ING y el Santander, pagaban 5% promedio anual en euros. Ayer se pagó 7,20% promedio anual. Las AFJP tienen cerca de 90 millones de dólares colocados a plazo fijo en euros (ver página 5).
Por su parte, el call money en dólares operó entre 7 y 9% en dólares para la primera línea y entre 10% y 12% para la segunda. De esta forma, los rendimientos para los ahorristas se mantuvieron firmes, y en niveles de dos dígitos anuales en pesos. Ayer, por ejemplo, los grandes inversores como los fondos de pensión recibían ofrecimientos de 12% anual en dólares a 30 días y por colocaciones en pesos a un año, les pagaban entre 15 y 17% anual.
Para inversores medianos, las tasas de plazo fijo se ubicaron en 12,5% anual promedio en pesos a 30 días y 60 días de plazo y 8,5% para los argendólares. Esto también respondió a que aún no se observa una recuperación de los depósitos privados, sobre todo a plazo fijo, que en lo que va del mes cayeron en más de 500 millones. Por ello los bancos salieron a captar y proteger sus posiciones ante el temor de que aumenten los retiros de depósitos.
Mientras tanto, este repunte de las tasas impactó sobre el mercado del dólar futuro. Por operaciones a un año de plazo, la tasa se operó entre 12,5% y 14,5% (o sea un dólar a un año costaba entre 1,125 y 1,145 pesos). Finalizó en el máximo 14,5%, lo que representa un incremento de dos puntos con relación al cierre de la semana anterior.
En Brasil, el dólar futuro trepó a fin de mayo a 2,204 reales por dólar (subió 1,84%), a junio 2,225 reales y a julio 2,245 reales.
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