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Habrá que embarcarse y partirhacia un nuevo mundo, donde volvamos a caminar a «paso de hombre» y no de maquinaria fuera de control, haciendo dinero sobre dinero.
Lo que sabemos hoy es que se han retrocedido varios capítulos, en los mercados bursátiles. El Dow Jones retornó a la zona donde luchaba por llegar a «10.000», esto, en 1999. Donde nuestro Merval se fue a cuatro años atrás, diciembre de 2004. Y en un estudio de crisis que por esta vez, no los tiene como responsables ni causantes.
Toda bibliografía que se quiera recorrer, de toda época y lugar, de los grandes nombres que han sido exitosos en los mercados de riesgo, termina en una sola máxima y consejo: «comprar cuando todos venden». Esperar y salir a devolver la posición «cuando todos compran». Pero, a través de toda época, también se verá que las mayorías hacen exactamente a la inversa. Como viene sucediendo en estos meses.
Muchos que sostenían que las acciones locales estaban baratas, ante un índice que no evolucionaba más allá de los «2.000» puntos: hoy actúan como si estuvieran caras, con un Merval rozando los «1.300» puntos. Pero, «alguien» está en la otra punta de la operación, recogiendo los saldos y retazos de esta liquidación fin de invierno. Son los que «compran ovejas, para vender ciervos», mutación que se produce con acciones que son inversión y no sólo atesoramiento.
¿Que las empresas ganarán menos? Posiblemente, pero es por eso que cuestan menos. No sólo menos, mucho menos.
PRECIO Y VALOR
Otra vieja máxima bursátil reza que: «Todo necio confunde valor y precio». El costar mucho menos, no equivale a valer mucho menos. Y sólo eso es el secreto. Separarse del precio -que todos conocen y no otorga ninguna ventaja- y dedicarse al valor. Un indicador, el principal para el empresario, resulta el valor que posee, en cada época, el paquete accionario de su compañía.
En relación a lo que valen sus bienes de uso, sus activos fijos, que no están volatilizados (como sus acciones, que los representan).
Si le parece una locura estar hablando de seleccionar acciones Para Comprar, en medio de este vendaval, esté seguro que mucha más locura es estar comprando cuando el cicloestá en su madurez y el valor se pierde en la otra punta: en pagar más por lo que no vale más.
Estamos en una zona de la tendencia donde la «pichincha» se pinta sola. Y «pichincha», en la jerga de los grandes, es pagar $ 50 por lo que vale $ 100. Oportunidad que solamente se presenta muy de tanto en tanto, en estados de crisis, nervios rotos, y gran confusión general.
La gente, el individuo, sometido a presión es factible que se equivoque, en circunstancias como éstas que se viven.
El instinto de conservación privilegia algunas veces el pensar con las piernas, antes que con la cabeza. Lo grave es cuando «administradores» institucionales entran en pánico y liquidan mal, lo que deberían guardar. Hágase lo que se quiera, pero -al menos- piénsese en función de valor y no de precio. Después, asumir lo decidido.




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