Aunque el gobierno efectuó gestiones hasta último momento para destrabar la situación, el directorio del Banco Mundial (BM) finalmente no tratará mañana el programa de financiamiento a mediano plazo por u$s 5.000 millones. Esta nueva postergación (la primera había ocurrido el 18 de diciembre) marca un cambio de postura por parte de los Estados Unidos, que esta vez decidió bajarle el pulgar al gobierno al no presionar para conseguir la aprobación como lo había hecho hace dos semanas ante el directorio del FMI para que la Argentina recibiera el visto bueno de la primera revisión de metas.
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No hay fecha para el tratamiento del programa argentino tras esta prórroga. En realidad, en el BM ahora esperarán el resultado de las negociaciones del gobierno tanto con el Fondo como con los acreedores para evaluar cuándo vuelven a tratar el caso argentino.
Tal como informó Ambito Financiero, la semana pasada hubo una reunión de los directores de los países que integran el G-7 dentro del BM para establecer una postura común respecto de la Argentina. La idea era evitar un voto dividido nuevamente, luego de la abstención de Italia, Gran Bretaña y Japónque se produjo en el directorio del Fondo. Pero el comunicado que se dio a conocer en la reunión de ministros del G-7 fue contundente y volvió a unir las posturas, pero esta vez en contra de la Argentina.
El Country Assistance Strategy (CAS) es la denominación de los programas de mediano plazo que el Banco Mundial aprueba para financiar a los distintos países que reciben ayuda financiera. En el caso de la Argentina,-se elaboró un plan financiero que sería distribuido entre 2004 y 2007, es decir, que abarca toda la presidencia de Néstor Kirchner.
La aprobación del CAS involucraba un nuevo crédito de desembolso inmediato por u$s 500 millones para la «recuperación económica», una expresión que en realidad esconde que los fondos tenían como destino engrosar las reservas. Todo este proceso queda ahora en suspenso hasta que el directorio del BM decida tratar nuevamente el programa de financiamiento.
Esta postergación no pone en riesgo los créditos que actualmente están vigentes del organismo internacional. Son en total 32, entre los cuales se destaca el financiamiento del plan Jefas y Jefes de Hogar y el programa sanitario para las provincias de Norte. «Estos préstamos se seguirán desembolsando y están totalmente a salvo más allá de la postergación dispuesta», explicaron ayer fuentes del Banco Mundial.
La institución, que preside James Wolfensohn, es la que ha tenido la actitud más dura con la Argentina tras la devaluación. De hecho, ya redujo su exposición al país en más de u$s 3.000 millones entre 2002 y 2003, dado que el país canceló una serie de obligaciones que la institución nunca repuso.
Este año el cronograma de compromisos de vencimientos con el BM es muy inferior al de años anteriores. En todo 2004 vencen préstamos por u$s 764 millones de capital y u$s 246 millones de intereses.
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