Washington (Reuters) - Un alto ejecutivo de la Corporación Financiera Internacional (CFI), el brazo del Banco Mundial que presta fondos a empresas, pidió ayer al gobierno argentino que «hiciera un esfuerzo» para reestructurar empresas de servicios públicos. Peter Woicke, vicepresidente ejecutivo de la CFI, dijo en una rueda de prensa que había «desencanto» por la demora en hacerlo, en una nueva señal de impaciencia de los inversionistas con la falta de avance en el delicado tema de la situación de las empresas de servicios públicos tras la crisis argentina. Al presentar los resultados anuales de la CFI, Woicke dijo que sería «una lástima» si el gobierno argentino tuviera que volver a hacerse cargo de las empresas y exhortó a encontrar una solución conjunta entre el sector privado y el público. Woicke dijo que la privatización de los años '90 no funcionó como se esperaba porque el gobierno no pudo, «por razones políticas», implementar una tarifa comercial que permitiera a esas empresas operar de manera «viable».
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Ahora, «los inversionistas extranjeros están algo desencantados con el lento avance de la reestructuración», agregó Woicke.
La cartera total de la CFI suma unos 900 millones de dólares y casi una tercera parte se encuentra invertida en empresas de servicios públicos, incluyendo dos distribuidoras de agua (Aguas Argentinas, Aguas Provinciales de Santa Fe) y la Empresa Distribuidora Norte Sociedad Anónima.
«Personalmente quisiera que el país hiciera un esfuerzo para avanzar un poco más rápido», señaló Woicke. El ejecutivo de la CFI le dio un tibio respaldo al acuerdo que la Argentina alcanzó con el Fondo Monetario Internacional (FMI) la semana pasada, un pacto que no estipula un cronograma para subir las tarifas de los servicios públicos. «Vamos a ver si funciona el acuerdo», dijo Woicke.
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