Dos programas clave de financiamiento para la Argentina, por un total de u$s 9.500 millones, quedarán pendientes de aprobación para el primer trimestre de 2004. Se trata de asistencias de largo plazo que tienen en carpeta tanto el Banco Mundial (u$s 5.000 millones) como el BID (u$s 4.500 millones), pero que se encuentran pendientes hasta que el directorio del FMI no apruebe las metas correspondientes a la primera revisión del acuerdo.
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En ambos casos, se trata de créditos que en su mayor parte (al menos 75 por ciento) se destinarán al desarrollo social, la infraestructura y la mejora de la situación del sector público. El destino de los fondos está incluido en un documento conocido como Country Assistance Strategy (CAS), que fija la estrategia de financiamiento de largo plazo.
De todas formas, la voluntad parece ser mayor según la institución. Por ejemplo, el directorio del BID aprobó ayer un desembolso de u$s 400 millones a favor de la Argentina destinado a un programa de emergencia social, que sería transferido mañana. Pero el Banco Mundial retrasó el envío de u$s 500 millones como parte de un crédito de «ajuste estructural» ante las demoras del Fondo.
• Conducta
La conducta adoptada por los países que ocupan las 14 sillas del BID a la hora de aprobar el crédito permite inferir también lo que está ocurriendo en el FMI. Los países latinoamericanos votaron a favor, de la misma forma que los Estados Unidos y Canadá. Sin embargo, los países europeos y Japón, que ocupan tres lugares, optaron por abstenerse. Sólo el representante alemán se pronunció a favor, pero fue contrapesado por el italiano, que prefería prorrogar hasta enero dicho crédito.
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