Periodista: Se develó el misterio. El presidente Biden confirmó la continuidad de Jerome Powell al frente de la Fed. Si era la jugada obvia, ¿por qué hubo que pensarla tanto?
Un nuevo voto de confianza para el titular de la Reserva Federal. ¿Qué significa, Gekko?
El presidente de EEUU, Joe Biden, confirmó la continuidad del titular de la Fed, Jerome Powell. Será por otros cuatro años.
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Gordon Gekko: El presidente se mueve en un tablero más amplio que el banco central, y todo se complicó sobremanera. Las pujas en el Congreso para que progrese la legislación que lleva su sello personal, la derrota electoral en Virginia, el susto en Nueva Jersey, la sostenida caída de popularidad presidencial. Todo incide.
P.: Una decisión más política que meramente “técnica” o especializada.
G.G.: Biden ni siquiera tenía que optar entre Powell y Lael Brainard, y armó una solución con ambos como números uno y dos. La parte espinosa es la política. El presidente designa candidatos que el Senado debe aprobar. Si se hubiera inclinado por Brainard al timón, ¿habría pasado el filtro de la oposición?
P.: Powell no es un “técnico”, pero es un republicano...
G.G.: Y fue puesto en funciones por Donald Trump. Un punto no menor.
P.: ¿Le parece tan importante?
G.G.: La inflación es un tema urticante. Mortifica la confianza del consumidor, enardece al votante que antes apoyaba y ahora le da la espalda a Biden, y desde ya es un caballito de batalla del discurso trumpista. Que Powell, un republicano, ponga la cara.
P.: Y Powell, encantado...
G.G.: Y Brainard no se resiente. Todos contentos.
P.: Los mercados, también. En un principio, al menos.
G.G.: No tenía sentido cambiar de monta en el medio del río. Pero si se hacía tampoco era de esperar consecuencias relevantes en materia de política monetaria. Sí, quizás, alguna muestra breve de histeria.
P.: Brainard siempre militó entre las palomas.
G.G.: No está muy lejos de las posiciones de Powell, nunca discrepó, ni mucho menos, votó en contra. Y su declaración ayer fue muy clara. “En un momento en el que la población está preocupada por cuánto más se pueden estirar sus ingresos, estoy comprometida en bajar la inflación”.
P.: Los mercados tenían alguna expectativa de que Biden produjera una sorpresa…
G.G.: Era natural dado los tiempos que consumió.
P.: Con Brainard se esperaba una política monetaria más laxa.
G.G.: Sí. Eso es evidente por cómo se movió la curva de los bonos conocida la noticia. Todo para arriba. La parte frontal incorporó un sendero implícito más agresivo de suba de tasas. Creo que se exagera, pero es así.
P.: No se sabía si Brainard iba a ser elegida, y esa relajación ya estaba metida en precios. Si hubiera sido el caso, la merma habría sido mayor.
G.G.: Con pronunciar las palabras de ayer ese malentendido se solucionaba en el acto. Powell no es un líder que inventó una política monetaria y fuerza a los demás a seguirlo. El enfoque que utiliza la Fed se gestó tras varios años de revisión crítica y su aplicación es fruto de un consenso que puede diferir pero sólo en el margen. Se haría lo mismo, a lo sumo, con un trimestre de diferencia. Lo que sí es gravitante, y el mercado lo tomó con alivio, es que Brainard no fue designada como vice a cargo de la supervisión bancaria. El mandato que tenía Randal Quarles, otro republicano, expiró en octubre, y está vacante.
P.: Con razón la suba más fuerte fue la de las acciones de los bancos.
G.G.: Espero que no se decepcionen cuando surja el nombramiento.
P.: O sea que todavía Biden no agotó las decisiones sobre la Fed.
G.G.: Hay tres casilleros a cubrir (de las siete posiciones de la Junta de Gobernadores). Todos ellos con voz y voto permanente en el Comité que resuelve la política monetaria.
P.: ¿Queda una Fed más politizada? ¿A imagen y semejanza del presidente?
G.G.: Eso ni Trump lo pudo lograr. El Senado funcionó como un filtro de calidad eficaz. No veo por qué no ocurrirá lo mismo ahora.
P.: ¿Qué cabe esperar, entonces?
G.G.: La agenda sigue su curso.
P.: La novedad es la moción de acelerar el taper. ¿Va por ahí?
G.G.: El único obstáculo latente es el covid. Pero no impedirá que el discurso ratifique la disposición general a apurar el proceso.
P.: ¿Y la suba de tasas?
G.G.: Antes que eso la Fed querrá ver los efectos del taper fiscal. El estímulo fiscal no se va a repetir. Y hay que sopesar sus efectos.




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