Brasil volvió a amenazar con cancelar temporalmente el arancel de importación extra Mercosur para el trigo, por temor a quedar desabastecido, ya que los embarques argentinos se retrasan por las complicaciones operativas de exportadores y el feriado bancario, y sus cultivos están seriamente afectados por la sequía que golpea el norte del estado de Paraná. Esta situación podría generar un perjuicio de u$s 400 millones a la Argentina este año.
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La Secretaría de Comercio Exterior de Brasil lanzó informalmente la noticia sobre la medida en estudio que ya preocupa a la cadena agrícola argentina. Desde la Secretaría de Agricultura de la Nación, se indicaba ayer que «son rumores», aunque admitían que la complejidad para realizar operaciones bancarias en el país sería el motivo principal de la medida que aún no tuvo una comunicación oficial por parte del país vecino.
«Esta noticia podría afectar seriamente los precios del trigo argentino en los próximos meses, ya que en especial el trigo blando de los EE.UU. se opera 20 u$s/t más barato que el trigo argentino e, incluso, el trigo duro se opera a precios semejantes, pero EE.UU. financia hasta 2 años, en tanto en la Argentina hay que ingresar las divisas a los 15 días de embarque», indicaba ayer el economista Juan Martín Rebolini. La Argentina había colocado 4,6 millones de toneladas de trigo en Brasil durante esta campaña, según la información oficial hasta el 19 de abril sobre un total vendido de 9,5 millones de toneladas. Brasil es el primer destino para el trigo argentino, ya que coloca anualmente entre 70% y 85% del total de la cosecha.
«Si la Argentina pierde parte del mercado de Brasil que anualmente demanda entre 6,5 y 7 millones t, para diciembre/enero se puede esperar una caída de los precios del trigo a 70 u$s/t, con las actuales retenciones de 20%», indicaba Rebolini.
La potencial baja de precios golpearía sobre las arcas de la producción local que ahora se encuentra nuevamente expectante por un posible aumento en las retenciones a las exportaciones.
En enero de este año ya se vivió el mismo problema que fue resuelto, al menos frenado, por ambas cancillerías. Brasil amenaza todos los años con dejar de comprar trigo en la Argentina como parte de una estrategia que tiende a presionar la baja del producto. Sin embargo, en esta oportunidad, la noticia surgió desde un organismo oficial, cuando habitualmente se inicia en un pedido del sector privado, especialmente la molinería que presiona psicológicamente con el alza del precio del pan. Brasil consume anualmente 10 millones de toneladas de trigo e importa 90% de dicho volumen. A través el Mercosur, las compras a los exportadores argentinos son favorecidas por la excepción al pago de arancel, mientras otros orígenes tributan 11,5%.
Este problema se suma a otros que padecen los productores trigueros, quienes, con la cadena de pago rota y el pago de los insumos irresueltos, ya planifican disminuir la siembra de trigo para la próxima campaña. Como ya informara Ambito Financiero la semana pasada, se cree que habrá un abrupta caída de la producción (por una reducción de 30% en el uso de insumos), que podría llegar a 3 millones de toneladas, siempre que se logre mantener el área de implantación del cereal.
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