8 de abril 2003 - 00:00

Bueno: Brasil no dejará de comprar trigo en Argentina

Brasil no dejará de comprar trigo en la Argentina, ya que le conviene por precio y calidad, según admitieron ayer especialistas en San Pablo. En efecto, pese al fuerte lobby que reiteran cada dos meses los industriales molineros del país vecino, quienes reclaman a sus gobiernos la imposición de medidas de protección, como la rebaja del arancel extra-Mercosur (que les permitiría comprar más barato el cereal en otros destinos), fuentes del sector afirmaron que los molinos de Brasil aprovecharán el diferencial de precios -que llega a u$s 20 por tonelada-y el mayor rendimiento harinero que permite el cereal argentino.

Especialistas coincidían ayer en que la industria molinera estima que en octubre el trigo argentino cotizaría a R$ 435 (u$s 138,10) contra un trigo brasileño de R$ 500 por tonelada (u$s 158,7).

Brasil compraría este año cerca de 7 millones de toneladas de trigo en el país, según las hipótesis más optimistas.
«El gobierno les subió el sueldo a los consumidores, así que eso impactará en la demanda», especulan empresarios argentinos.

Si a esta situación se suma que fracasaron las cualidades panaderas de los trigo importados desde Ucrania, los brasileños no tienen muchas opciones para elegir, ya que la compra de cereal en Estados Unidos o Francia implicaría -más en este momento de guerra-un encarecimiento en los negocios (por mayores fletes, seguros y logística) que haría inviable cualquier importación extra-Mercosur, que paga 11,5% adicional por arancel. La Argentina cosechó este año 12,6 millones de toneladas de trigo, a las que se suma un importante volumen como carry-over. «Los productores retuvieron mucho de producción durante los últimos meses para evitar pagar más Impuesto a las Ganancias. Esto afirmó los precios, y ayer se pagaba $ 550 por tonelada en Dársena», admitía un molinero consultado por este diario.

Un informe rescatado por la Consejería Agrícola argentina en Brasil indicaba ayer un dato significativo: «El gobierno de Lula determinó una política de precios mínimos para dos estados del Sur, los que tendrán valor de trigo de R$ 400 (u$s 126,9/t) y para los demás estados será de R$ 450 (u$s 142,8/t). Pero las cooperativas pagan tasas de 10% sobre ese precio y deben elevar por lo menos el valor a R$ 500 (u$s 158,7/t) para sus industrias». Esto determinaría que a todas las industrias molineras de brasil les convendría comprar el trigo argentino, aun en las regiones con precios mínimos.

El gobierno de Lula se encuentra entonces ante la encrucijada de elevar el precio mínimo -algo poco probable debido a las críticas que ya obtuvo en el mercado-o bien «stockear» cereal comprado también en la Argentina.

Mientras los molineros brasileños siguen insistiendo en que los productores deben aumentar su producción, ya que necesitarían un crecimiento de 50% en la cosecha en 2004 para no depender tanto de las importaciones, los molineros argentinos sostienen que sus industrias tienen bajos stocks, aunque no se muestran preocupados por la competencia de la exportación y la suba de precios del cereal.

Los molineros locales se muestran hoy más preocupados, en realidad, por la evasión que genera un IVA diferenciado en la cadena trigoharina-pan y por las retenciones a las exportaciones de harina que tributan 20%.

Lo cierto es que
la Argentina no debería tener este año problemas para colocar el trigo pese a los embates brasileños que generan inquietud en el mercado local de trigo, como ocurrió durante las últimas semanas, como consecuencia de una medida que juega en contra de los intereses brasileños sobre el azúcar.

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