Hay ciertas «licencias bursátiles» que pueden llegar a admitirse en zonas convulsionadas, en la medida que la licencia no quiera hacerse hábito. Y la enorme discordancia entre los precios del inicio de la semana, con el ritmo de negocios que se dispuso, tanto puede llevar a un destino de recuperación como a otra celada, perpetrada por los «osos». Quien tendrá la respuesta será el indicador de los negocios, visto en gran contracción en la víspera y dibujando esa figura de antinomia con los precios. Uno, saliendo catapultado hacia arriba y con 3,8% de repunte en las líderes del Merval. El otro, decayendo a solamente 40% de la órdenes con que se concluyera la rueda previa. Ese espacio entre ambos es el que deberá cubrirse y poder calzar los ratios, dentro de lo que es una figura más confiable. El rebote estuvo marcado en todo el día, nunca se actuó debajo de la marca del viernes, y culminando en 1.092 puntos.
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Desde la ventanilla de la venta, se indicó que no habría más abastecimiento de papeles a precios de liquidación. Y fue a partir de ello que la demanda se movió a gusto, utilizando una menguada energía para multiplicar sus efectos.
Apenas $ 42 millones para acciones, con $ 13 millones en CEDEAR, obraron el notable impulso para salir del valle. La clave es si se mantuvo esa «ventanilla» para dejar un repunte y volver a dar posiciones, o si hay un cambio de idea. Y hasta dónde se está en condiciones de asimilar. Semana que promete «sucundún».
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