Todo en feroz retroceso de indicadores, como ratificando que el entusiasmo por los anunciosse volatilizó en un suspiro, sin siquiera dar tiempo a enhebrar algún trencito módico de ruedas que sostuvieron el efecto. Detrás de la caída inmediata del viernes, después de tamizar todo lo que se estuvo diciendo y evaluando en el fin de semana, los operadores se incorporaron al reinicio bursátil como llevando la conclusión de que nada bueno podría suceder. Y no lo hubo en cotizaciones, donde el Merval hasta llegó a perforar el piso de los 1.500 puntos nuevamente (algo que parecía insólito, visto desde el atalaya del jueves) y aterrizando en 1.498 puntos.
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Corregido frente a la detención vendedora, que se apiadó del derrape y tuvo el buen tino de dejar respirar al índice para no impulsar un estado de peligrosidad mayor. Finalmente, dejando al indicador tomado de los dedos de la cornisa y en 1.502 puntos: esto dio por saldo un porcentual de 1,5 por ciento de baja.
El total negociado no llegó a los $ 60 millones de efectivo para acciones, cubriendo sólo 8% de la torta global del día y mostrando la contracción fuerte en el segmento de los títulos privados. En el exterior tampoco se vieron buenas señales -caída fuerte del Bovespa- y se arrancó la semana navideña con un «Santa Claus» de bolsa vacía; más bien pareció ser pisada por los renos. Dos ruedas preocupantes y un mercado al que hay que volver a ordenar. Lo bursátil no respaldó cierta euforia oficial.
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