China, cada vez más lejos de revaluar fuerte moneda
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• Inconvenientes
. La clase política china ve la revaluación como una concesión a los fondos especulativos y a Estados Unidos.
Mientras que los partidarios de la revaluación dicen que:
. Favorecería una desaceleración de una economía sobrecalentada vía menor crecimiento de las exportaciones.
. Ayuda en la lucha contra la inflación (reduce el costo de las importaciones, sobre todo de materias primas) y frena ingreso de capitales, lo que reduce la presión alcista sobre el yuan y, por ende, se requiere menor emisión monetaria para comprar divisas. La entrada de capitales pasó de u$s 60.000 millones a más de u$s 80.000 millones en 2004. El Banco Central chino tuvo así que comprar más de u$s 15.000 millones mensuales.
. Brinda más autonomía a la política monetaria, porque con tipo de cambio fijo y libre movilidad de capitales podría aumentar las tasas sin seguir los pasos de la Reserva Federal.
. Aumenta el costo de las exportaciones e incrementa las importaciones, lo cual disminuye las fricciones comerciales principalmente con los Estados Unidos.
. Induce a una mayor inversión externa directa de empresas chinas.
Un dato a tener en cuenta es que los políticos chinos -al igual que el ministro Roberto Lavagna-le temen al capital especulativo. Porque recuerdan que el génesis de las crisis asiáticas de 1997-'98 fue una combinación de una moneda apreciada y un sistema financiero frágil.
¿Qué otras alternativas se barajan, entonces, para modificar el régimen cambiario?
Entre ellas:
. Ampliar la banda de fluctuación (hoy 0,3%) a 3%.
. Leve apreciación al mover el yuan hasta el máximo permitido.
. Crear un sistema de canasta de monedas y así el yuan dejaría de depender exclusivamente del dólar para pasar a hacerlo de varias divisas como el euro y el yen.
Lo que sí se descarta es una apreciación abrupta vía una realineación de la paridad manteniendo el tipo de cambio fijo, o pasar a un tipo de cambio plenamente flotante, abandonando el régimen de cambio fijo. «La primera opción no es otra cosa que posponer el problema, y la segunda generaría una gran volatilidad en la cotización de la moneda», advierte Bustelo.
Algunos, como el Nobel de Economía Robert Mundell, consideran innecesaria la apreciación del yuan. Insisten en que cualquier modificación en el régimen cambiario tendría consecuencias negativas, porque ejercería efectos nocivos sobre la inversión extranjera, la tasa de crecimiento, la proporción de préstamos incobrables, las pérdidas de las empresas estatales, el calendario para la convertibilidad plena del yuan, el desempleo y la deflación en la agricultura. Dice también que afectará negativamente al resto de Asia Oriental, y que apenas tendría repercusiones en el déficit corriente estadounidense.




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