21 de marzo 2005 - 00:00

China, cada vez más lejos de revaluar fuerte moneda

La mayoría de los analistas da por sentado que China apreciará el yuan este semestre y en forma significativa. Sin embargo, todo indica que, de hacerlo, apenas sería entre 2% y 3%. Sólo un «revival» del Pacto del Hotel Plaza de 1985 -cuando un acuerdo concertado permitió una caída del dólar y una apreciación del yenpermitiría una caída del tipo de cambio en China. Pero para un acuerdo de esta clase, debería garantizar a China que la revaluación de su moneda sería acompañada de otra equivalente por parte de otros países asiáticos, para compensar la pérdida de competitividad.

La cuestión, entonces, es cómo llegar a ese acuerdo, ya que para China no hay diferencia entre la presión que le ejerce EE.UU. y el G-7. «Tendría que ser probablemente el G-20 (G-7 más algunos países emergentes) o el grupo ASEAN (Asia Pacífico) los que apoyen un acuerdo concertado, y éstos aún no se han pronunciado», considera en un informe del Instituto Real El Cano, Pablo Bustelo, analista de Asia Pacífico.

Para las autoridades económicas chinas y para el mercado es clave tanto la tasa de crecimiento y como la inflación del primer trimestre para ver qué pasará con el yuan. Si la economía no se enfría y la inflación aumenta podría defenderse la apreciación. Pero si se enfría y no hay aumento de inflación, difícil imponer una revaluación en China.

• Inconvenientes

Cabe señalar que si bien una apreciación leve del yuan tiene ciertas ventajas para la economía china, implica serios inconvenientes, porque:

. Afectaría al sector exportador y, por extensión, al bancario, al aumentar el número de quiebras y la proporción de préstamos incobrables. Se estima que los bancos públicos tienen 30% de créditos de dudosa cobrabilidad;

. Reduciría el valor en yuanes de las reservas en dólares, que ascienden a más de u$s 550.000 millones. De modo que una apreciación de 10% implicaría una pérdida de u$s 55.000 millones (5% del PBI). Además aumentaría el valor en yuanes de los préstamos dudosos y de los activos del sistema bancario. Por lo que recapitalizar los bancos estatales recurriendo a las reservas en divisas, como se hizo a fines de 2003, tendrá un costo más alto.

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La clase política china ve la revaluación como una concesión a los fondos especulativos y a Estados Unidos.

Mientras que los partidarios de la revaluación dicen que:

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Favorecería una desaceleración de una economía sobrecalentada vía menor crecimiento de las exportaciones.

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Ayuda en la lucha contra la inflación (reduce el costo de las importaciones, sobre todo de materias primas) y frena ingreso de capitales, lo que reduce la presión alcista sobre el yuan y, por ende, se requiere menor emisión monetaria para comprar divisas. La entrada de capitales pasó de u$s 60.000 millones a más de u$s 80.000 millones en 2004. El Banco Central chino tuvo así que comprar más de u$s 15.000 millones mensuales.

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Brinda más autonomía a la política monetaria, porque con tipo de cambio fijo y libre movilidad de capitales podría aumentar las tasas sin seguir los pasos de la Reserva Federal.

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Aumenta el costo de las exportaciones e incrementa las importaciones, lo cual disminuye las fricciones comerciales principalmente con los Estados Unidos.

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Induce a una mayor inversión externa directa de empresas chinas.

Un dato a tener en cuenta es que los políticos chinos -al igual que el ministro Roberto Lavagna-le temen al capital especulativo
. Porque recuerdan que el génesis de las crisis asiáticas de 1997-'98 fue una combinación de una moneda apreciada y un sistema financiero frágil.

¿Qué otras alternativas se barajan, entonces, para modificar el régimen cambiario?
Entre ellas:

. Ampliar la banda de fluctuación (hoy 0,3%) a 3%.

. Leve apreciación al mover el yuan hasta el máximo permitido.

. Crear un sistema de canasta de monedas y así el yuan dejaría de depender exclusivamente del dólar para pasar a hacerlo de varias divisas como el euro y el yen.

Lo que sí se descarta es una apreciación abrupta vía una realineación de la paridad manteniendo el tipo de cambio fijo, o pasar a un tipo de cambio plenamente flotante, abandonando el régimen de cambio fijo
. «La primera opción no es otra cosa que posponer el problema, y la segunda generaría una gran volatilidad en la cotización de la moneda», advierte Bustelo.

Algunos, como el Nobel de Economía
Robert Mundell, consideran innecesaria la apreciación del yuan. Insisten en que cualquier modificación en el régimen cambiario tendría consecuencias negativas, porque ejercería efectos nocivos sobre la inversión extranjera, la tasa de crecimiento, la proporción de préstamos incobrables, las pérdidas de las empresas estatales, el calendario para la convertibilidad plena del yuan, el desempleo y la deflación en la agricultura. Dice también que afectará negativamente al resto de Asia Oriental, y que apenas tendría repercusiones en el déficit corriente estadounidense.

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