Chipre analizará un nuevo plan para acceder al rescate

Economía

Los dirigentes chipriotas se pronunciarán el jueves sobre un plan alternativo con el que asegurarse el rescate financiero prometido por la UE y el FMI, después de que el Parlamento rechazara un primer plan que preveía elevados gravámenes a los depósitos bancarios.

El presidente de Chipre, Nicos Anastasiadis, pidió este miércoles que "el jueves como muy tarde" se tome una decisión sobre los detalles del plan de rescate, según la agencia de prensa oficial CNA.

Poco antes, la televisión indicó que el mandatario presentará el jueves a los líderes de los partidos políticos un plan alternativo al rechazado por el Parlamento el martes.

Dicho "plan B", debatido por el gobierno este miércoles, incluiría un gravamen excepcional sólo a los depósitos de más de 100.000 euros, según la televisión, y no a partir de 20.000 euros, como contemplaba el plan rechazado el martes por los legisladores.

La televisión añadió que si los líderes de los partidos aceptan el plan alternativo, podrá votarse en el Parlamento el mismo jueves.

Mientras tanto, los bancos de la isla, que llevan cerrados cinco días, esperarán al martes próximo para volver a abrir y evitar así que los clientes saquen masivamente su dinero, anunció el Banco Central.

Aunque actualmente es posible retirar dinero de los cajeros automáticos, los giros están bloqueados.

Según la radio pública, las autoridades están estudiando una ley que restringiría las salidas de dinero líquido del país una vez reabiertos los bancos, y escindiría las entidades en dos categorías, creando bancos "malos", como se hizo por ejemplo en España para absorber activos tóxicos.

Los acreedores de Chipre (Comisión Europea, Fondo Monetario Internacional y Banco Central Europeo) prometieron a la isla un rescate de 10.000 millones de euros, para evitarle la quiebra y refinanciar su deuda. A cambio, piden que Nicosia aporte 7.000 millones de euros, de los cuales 5.800 millones mediante gravámenes a los depósitos bancarios.

Mientras la troika le tiende la mano a la isla diciendo que analizará de buena gana un plan remodelado, Nicosia busca otras soluciones del lado de su gran socio económico, Rusia.

Este miércoles, el ministro chipriota de Finanzas, Michalis Sarris, se encontraba en Moscú para intentar obtener una extensión de un crédito ruso de 2.500 millones de euros que vence en 2016, y una reducción del tipo de interés, actualmente 4,5%.

La misión del ministro es sumamente delicada, ya que ha ido a pedir ayuda a un país muy expuesto al gravamen sobre los depósitos. Muchas de las fortunas depositadas en los bancos chipriotas están en manos de rusos acaudalados.

En esa línea, el primer ministro ruso Dimitri Medvedev volvió a mostrarse muy incisivo este miércoles, afirmando que "todos los errores posibles" fueron cometidos ante la crisis financiera en Chipre, y dijo esperar una solución "razonada" para no afectar las relaciones entre la Unión Europea (UE) y Rusia.

Según una fuente del gobierno ruso, los contactos de Sarris en Moscú no dieron resultado por el momento.

Las agencias de prensa locales señalaron que las negociaciones continuarán el jueves, coincidiendo con una visita programada a Moscú del presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso.

Iglesia y gas

Según un portavoz del gobierno de Nicosia, la posible nacionalización de fondos de pensiones de instituciones estatales y semiestatales podría aportar unos 3.000 millones de euros.

También se piensa en reestructurar el sector bancario, mediante la fusión de los dos principales bancos del país, a fin de reducir el monto de la capitalización requerida.

Otra pista mencionada es una ayuda de la poderosa Iglesia Ortodoxa de Chipre. Su jefe, el arzobispo Crisóstomo II, dijo tras una reunión con Anastasiadis que la Iglesia estaba dispuesta a poner su enorme patrimonio inmobiliario así como sus haberes al servicio del Estado, en forma de garantía.

Nicosia también podría jugar la carta energética, con la perspectiva de los ingresos que dentro de unos diez años debería aportarle la explotación de las reservas de hidrocarburos detectadas frente a las costas meridionales de la isla.

Según el diario Vedomosti, el banco ruso Gazprombank (con participación de 41% del gigante público ruso gasífero Gazprom), le propuso a Chipre una ayuda financiera a cambio de licencias de explotación de gas natural.

Según ciertos analistas, muchos parlamentarios votaron contra el plan europeo por temor a irritar a Rusia o provocar una fuga masiva de capitales rusos, dado que se calcula que entre un tercio y la mitad de los depósitos bancarios en Chipre pertenecen a rusos, en muchos casos multimillonarios que evaden impuestos.

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