Londres (AFP, ANSA) - La división de Europa por los subsidios al agro volvió a aflorar ayer. Tony Blair elevó el tono y pidió a Estados Unidos y a la Unión Europea (UE) que vayan «más lejos en las negociaciones sobre agricultura» para que la conferencia de la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Hong Kong aporte progresos. «Para salir de este estancamiento» en las discusiones de la OMC, «Estados Unidos y la Unión Europea deben ir más lejos en las negociaciones sobre agricultura», dijo Blair, quien pidió en particular «una fecha creíble para el fin de las subvenciones a la exportación».
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En su discurso en el tradicional banquete anual del alcalde de la City, centro financiero londinense, Blair alertó a los líderes de las naciones ricas de que no es el momento de «perder de vista lo que está en juego» en la llamada Ronda de Doha de negociaciones comerciales, ni de reducir sus ambiciones de crear un mundo más justo y abierto.
El premier británico destacó en ese discurso que, si se concluye el acuerdo de la OMC en Hong Kong, el comercio global podría crecer en unos 600.000 millones de dólares anuales, pero un fracaso perjudicaría tanto a las naciones ricas como a las pobres. Advirtió que «no habrá seguridad o prosperidad» en los países ricos si no se logra reducirla pobreza en el mundo y urgió a «reducir los subsidios que deforman el comercio».
• Desafíos
«En contrapartida, Brasil, India y otros (países) deben avanzar en las reducciones de los aranceles industriales, la liberalización de los servicios, con la flexibilidad propia de los países en desarrollo que necesitan ajustar sus compromisos con sus necesidades de desarrollo», enfatizó.
Blair insistió en que «en el mundo moderno no habrá seguridad o prosperidad en casa si no hacemos frente a los desafíos globales de conflicto, terrorismo, comercio, cambio climático y pobreza». El primer ministro británico recordó asimismo las promesas hechas en la cumbre de Gleneagles, Escocia, en julio pasado.
«En Gleneagles le demostramos al mundo -y a los pobres del mundo- que los líderes de los países ricos no sólo están preocupados por la pobreza en el planeta, sino que son capaces de actuar juntos para eliminarla», aseguró Blair.
A sólo cuatro semanas de la reunión ministerial de la OMC, las negociaciones entre los países ricos y emergentes se hallan «en punto muerto», reconoció el canciller brasileño Celso Amorim al diario francés «La Tribune».
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