26 de diciembre 2001 - 00:00

Colapsaron fondos del Tesoro nacional

Los fondos de la caja del Tesoro ya colapsaron. No hay dinero para pagar los aguinaldos en pesos. Se pagó un remanente de jubilaciones con reservas del Banco Central. Hubo una elevada cantidad de ingresos en LECOP, y quedan cuestiones pendientes de deudas con empresas y planes Trabajar impagos, señaló un informe que circula entre empresarios y banqueros.

Dicho trabajo analiza el panorama político y económico, y los riesgos del plan lanzado por Rodríguez Saá. Estos son los principales datos del informe adjudicado al economista Carlos Melconián.

La lógica política y económica del plan:


Se comienza con un plan de emergencia para apagar el incendio social y asegurar que el peronismo gane las elecciones de marzo. Ganarle al voto bronca sería un resultado de alta valoración política. El peronismo post 3 de marzo no se quiere meter demasiado ahora, pero tampoco recibir un país aún más incendiado.

• No es un plan para seguir ni un puente que empalme después de abril. Se apoya en tres pilares: formalización del default (no está claro si es a la deuda pública total, que sería muy grave, o a la deuda externa Fase II del canje y si incluye a los organismos internacionales); algún intento, si el sistema bancario lo permite, de relajamiento en el uso de efectivo y lanzamiento de una tercera moneda inconvertible; mantenimiento de la convertibilidad 1 a 1 del peso con el dólar (más formal y psicológico que real). No son pilares consistentes.

Son la horma del zapato de la pacificación.

• En línea con esto, se optó por un esquema que, por ahora, no carga con el costo de cambiar el régimen monetario. No devalúa el ingreso real de los trabajadores y jubilados. No afecta el patrimonio de los deudores bancarios y no bancarios en dólares de las empresas y la clase media.

• Con respecto al FMI, se mantiene expectante, dejando correr la situación. El organismo tiene sentimiento de culpa porque algunos países le achacan haber prendido la mecha del estallido social argentino. Los principales riesgos:

• Desgaste por el corralito.
En la economía objetiva, nada cambió, y por ello, el control bancario es inevitable. Esta realidad puede significar un golpe de frustración para los depositantes y para la clase media.

• Desvalorización de la tercera moneda.
El uso muy activo y difundido de una tercera moneda inconvertible puede ser un boomerang para el gobierno, si ésta llegara a depreciarse demasiado rápido. En estos días, quedó comprobado que los mecanismos defensivos de la gente contra una moneda débil están intactos. Lo que juega a favor de la inyección de liquidez sin respaldo es la profunda depresión y desmonetización. Podría producirse un pico inicial de rechazo a la tercera moneda para después ir aceptándola a fuerza de recesión.

• Fuga de capitales hormiga.
Es clave para la coyuntura monitorear la evolución del nivel de las reservas internacionales. El tema va más allá del grado de cobertura de la convertibilidad (que sigue su tendencia al incumplimiento creciente), ya es una cuestión de monto de reservas mínimo en el Banco Central.

• Situación de la banca oficial.
La crisis bancaria no sólo no terminó, sino que dejó secuelas importantes. En este sentido, la banca oficial está al rojo vivo y es un tema de alto voltaje.

• Convivencia con las provincias.
El día a día fiscal con las provincias es una crisis permanente, no sólo por el atraso en las transferencias, sino también en la negociación con el Fondo Fiduciario por las deudas y los activos, y otras situaciones micro de cada provincia que involucran, incluso, al sector privado.

En síntesis. El gobierno interino tiene un margen de maniobra mínimo, que será más generoso en la medida que el hambre de dos años acumulados de la sociedad por alguien que grite y ordene contrapese a los temas económicos.

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