Comisión Europea afirmó que la economía de la zona euro se está reactivando
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El Gobierno presentará este lunes la hoja de ruta para el pago de la deuda hasta el final del mandato
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Los alquileres en CABA subieron 1,4% en junio y acumulan casi 16% en el año
La recuperación de la producción industrial en junio y julio, la expansión del comercio mundial y el reforzamiento de los índices de confianza empresarial en los últimos meses "sugieren que la recuperación está ganando impulso", añade el informe.
Sin embargo, la Comisión no deja de reconocer que el elevado precio del petróleo supone un lastre para esta recuperación, y recuerda que la importancia de ese factor no puede ser desechada "como una anomalía a corto plazo".
El informe advierte a los Gobiernos de que no caigan en la tentación de reducir los impuestos especiales sobre los combustibles para compensar el aumento del precio del crudo, ya que se trata de "un reto a largo plazo que debe ser afrontado, tarde o temprano".
Añade que una reducción de la presión fiscal sobre los combustibles conduciría a menores ingresos y a un aumento del endeudamiento de los Gobiernos "en un momento en que los Estados miembros deben ahorrar" para financiar los gastos del envejecimiento de la población y usar el dinero de los contribuyentes "para estimular eficazmente el crecimiento y el empleo".
El último informe de Eurostat (la oficina de estadísticas de la UE) sobre déficit, señaló que las principales economías de la UE siguieron afrontando, en 2004, déficit públicos por encima del valor de referencia del tres por ciento del Producto Bruto Interno (PBI), a pesar de una mejoría sobre 2003.
El documento divulgado hoy por la Comisión señala que los altos precios del petróleo tienen también su lado positivo: nuevas oportunidades de negocio en sectores como las energías alternativas y tecnologías de ahorro de energía, así como más posibilidades de exportación a los países productores de crudo, que tienen un gran superávit comercial.
La Comisión Europea indica también que los países de la zona euro deben continuar el proceso de reestructuración de sus economías para adaptarse a la globalización y mantener la competitividad a nivel mundial.



