Standard & Poor's anunció que puso en revisión con implicancias negativas la calificación de la deuda de Argentina, actualmente en "B+", por los riesgos inflacionarios que genera la decisión del Gobierno de mantener la economía a todo vapor.
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El comunicado de S&P indica que "la medida se basa en una falta de iniciativa del gobierno a implementar políticas correctivas respecto a las actuales distorsiones en el funcionamiento de la economía y los crecientes desafíos adicionales planteados en el entorno político tras la renuncia del ministro de Economía, Martín Lousteau".
En opinión de Standard & Poor's, el actual paquete de políticas acrecienta la posibilidad de que continúe el aceleramiento de la inflación, lo que podría debilitar la cohesión social y generar una mayor intervención directa del gobierno en la economía, afirmó el analista de Standard & Poor's, Sebastián Briozzo.
"Las expectativas de inflación han llegado hasta 32% para los siguientes 12 meses. Una fuerte actividad económica combinada con aumentos en la tasa de inflación y en los impuestos sobre la exportación han favorecido las cuentas fiscales, para las que se estima un superávit primario de 3.3% a 3.8% del PBI en 2008. Sin embargo, las presiones salariales, los subsidios y la continua disputa con el sector agrícola, acrecentarán los retos para la política fiscal en los próximos 18 a 24 meses. Adicionalmente, cualquier reversión que pudiera darse en los términos de intercambio comercial favorables que ha disfrutado Argentina durante cinco años, afectaría el resultado fiscal y reduciría el superávit de la cuenta corriente proyectado en 2.8% del PBI para 2008, contribuyendo a debilitar el marco macroeconómico actual", sostiene la calificadora.
La perspectiva negativa indica que predominan los riesgos a la baja para las calificaciones soberanas de Argentina, agregó Briozzo. Las expectativas sobre el avance de la inflación y las distorsiones en la economía mediante controles de precios, subsidios y regulaciones adicionales, afectarán las perspectivas de crecimiento ahora que se ha reducido la brecha del producto de la Argentina. Un menor crecimiento podría erosionar la popularidad del gobierno en un contexto donde los desafíos políticos se vienen acrecentando. Cualquier deterioro fiscal significativo que resulte de ello podría llevar a una baja de las calificaciones soberanas de la Argentina. Por el contrario, si el nuevo gobierno de Cristina Fernández introduce correcciones a la combinación de políticas de modo de hacer más sustentable el crecimiento económico, entonces la tendencia regresaría a estable, concluyó.
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