Confirmado II: Brasil limita arroz, vino y hasta trigo del país por MAC

Economía

El MAC le aseguró a Brasil penetrar en el futuro en más empresas argentinas poco eficientes. Pero igual no quieren bajar sus actuales ventas y traban productos argentinos. El gobierno brasileño confirmó ayer que va a utilizar el nuevo mecanismo MAC que permite trabar importaciones, de la misma manera que piensa hacerlo la Argentina con sectores como los textiles. El anuncio lo hizo el ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues, que aseguró que se analiza la situación del arroz y del vino, tal como informó este diario ayer. Pero también estudia restringir las compras de trigo. Si esto último se concreta, las trabas a las exportaciones argentinas serían mayores que las de Brasil, ya que estarían involucrados unos u$s 596 millones anuales. La información conocida ayer sorprendió a funcionarios argentinos que esperaban que el MAC sólo fuera utilizado en principio para morigerar la avalancha de productos brasileños en la plaza local. La puesta en marcha de estas restricciones no será inmediata, tanto por la Argentina como por Brasil pero igualmente refleja que se está bastante lejos de avanzar en una integración comercial tal como se la plantea el Mercosur.

Desde Brasil se confirmó ayer que ese país estudia la aplicación de las restricciones a las importaciones decididas la semana pasada con la Argentina. Según dijo ayer el ministro de Agricultura, Roberto Rodrigues, las salvaguardias serían pedidas, tal como adelantó ayer este diario, contra los envíos locales de arroz y de vino. Además, el funcionario declaró que también podría analizarse el caso del trigo, lo que provocaría un serio y nuevo problema para la relación comercial.

La confirmación fue lógicamente mal recibida en el gobierno, ya que hasta la semana pasada se pensaba que la medida sólo sería aplicada localmente y que, en el caso de ser utilizada por el país vecino, sólo lo sería por motivos sin demasiada significación. Al menos esto era lo que la semana pasada le explicó telefónicamente el ministro de Relaciones Exteriores, Celso Amorim, a su par Jorge Taiana. Los funcionarios locales estudian ahora estrategias para enfrentarla situación. Sucede que si las amenazas de Rodrigues se confirman, las exportaciones argentinas que se verían afectadas superan ahora los u$s 700 millones. El principal problema sería la mencionada inclusión del trigo, ya que, según los datos de 2005, los envíos llegan a los u$s 596 millones, lo que representa 9,54% del total de exportaciones argentinas. El resto de los productos tendría influencia menor, ya que por otro rubro amenazado, el arroz, se vendieron a Brasil unos u$s 50 millones el año pasado.

Fuentes de la Cancillería aseguraban ayer a este diario que desde esta semana comenzarán a trabajar con el secretario de Agricultura, Miguel Campos, para delinear argumentos que sirvan para enfrentar esta eventual demanda brasileña.A priori, el principal argumento que tienen en carpeta los argentinos es que, en realidad, las ventas de trigo a Brasil cayeron en los dos años 15,6%. En teoría, y siguiendo el Mecanismo de Adaptación Competitiva (MAC), si las importaciones de un producto caen de un ejercicio a otro, no deberían tener trabas. Dependerá, en definitiva, de la demostración por parte de los productores brasileños de un daño explícito para 35% del sector.

El sistema acordado dispone que, ante un brusco desequilibrio comercial que cause daño o amenaza de daño a la producción local, se entable una negociación entre los sectores privados para limitar el intercambio. El mecanismo establece que antes que la aplicación de medidas de restricción prevalecerán las decisiones consensuadasentre los empresarios de ambos países.

Fuentes de la Cancillería argentina aseguraban ayer que, en realidad, las declaraciones de
Rodrigues hay que enmarcarlas dentro de la interna que vive el gobierno brasileño luego de la firma del MAC. Este ministro militaría, junto con el de Desarrollo, Luis Furlan, en la línea de los funcionarios que responden a los sectores empresariales brasileños que rechazan el acuerdo con la Argentina. En la otra vereda se encuentran Amorim; el asesor presidencial para temas internacionales, Marco Aurelio García; y el propio Lula, que avalan la firma del MAC, mirando otras cuestiones estrategias de la relación con el gobierno de Kirchner.

En realidad, estos funcionarios miran con buenos ojos la firma del acuerdo, ya que tienen en cuenta la cantidad de empresas brasileñas que están comprando compañías argentinas, y que lo que se pierda por la caída en las exportaciones de su país se ganará con la renta que produzcan estas inversiones.

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