La decisión de Néstor Kirchner de cancelar la deuda de u$s 9.810 millones con el FMI sorprendió a los diputados en medio del debate en particular del Presupuesto nacional 2006. La primera reacción, que en el recinto no se hizo esperar, provino del duhaldista Juan José Alvarez, quien, con algún basamento lógico, pidió que se pasara a un cuarto intermedio para analizar la dimensión de los cambios que anunciaba el Presidente. De hecho, en ese mismo instante se debatía el tramo del articulado donde se dispone el programa financiero para 2006, que se podría ver modificado con la decisión.
El contenido al que quiere acceder es exclusivo para suscriptores.
Ninguno de los diputados olvidó que en las reuniones de la Comisión de Presupuesto y Hacienda los funcionarios del Ejecutivo habían explicado, en varias ocasiones, que el cálculo de recursos incluía un roll over de vencimientos con el organismo por un monto cercano a los u$s 5.000 millones.
El kirchnerismo no aceptó frenar la sesión y continuó con la votación. Comenzaron entonces, entre las bancas, las especulaciones y los comentarios de quienes salían a algún pasillo buscando televisores para escuchar los detalles del anuncio.
Algunos peronistas con experiencia en el recinto adivinaron rápidamente que la decisión del gobierno podría implicar una nueva modificación a la Carta Orgánica del Banco Central. Enseguida se anoticiaron de que, en realidad, el Congreso debería incorporar en sesiones extraordinarias la ratificación de los decretos de necesidad y urgencia con los que Kirchner y el Ministerio de Economía instrumentarán la operación de pago.
Tres decretos de necesidad y urgencia, entonces, llegarán al Congreso: el primero crea la categoría de «reservas de libre disponibilidad», con aquellos fondos que superen en 100% los que respaldan la base monetaria.
Un segundo decreto le pide al Congreso que ratifique la creación de estas reservas y su utilización para la cancelación de la deuda con el FMI. Finalmente, un tercer decreto facultará al Ministerio de Economía y al BCRA a efectuar el pago al Fondo. Así, la semana próxima, en la última sesión prevista para este año en Diputados, y también en el Senado, esos decretos podrían tomar fuerza de ley.
En el recinto, de todas formas, el kirchnerismo no se pudo abstener de comentar la noticia en sus discursos. El presidente del bloque Frente para la Victoria, Agustín Rossi, se tomó su tiempo para destacar el « ferviente apoyo» de su bancada a la decisión del gobierno: «Este bloque ve con alegría la decisión del Presidente de avanzar en la política de desendeudamientoque desde el inicio de este gobierno ha mantenido con el FMI», dijo.
Lo cruzó inmediatamente Graciela Camaño, del Peronismo Federal, quien consideró que se trataba de un discurso «fuera de contexto», al advertirle: «Si quiere hacer interpretación de los actos de gobierno, que lo haga en los medios porque ésta no es una tribuna».
Fue hacia el final de la sesión y cuando no se había detectado ninguna muestra de euforia en el recinto, aunque todos tenían en la mente la imagen opuesta del día en que muchos de los ayer presentes se pusieron de pie para aplaudir y vitorear con euforia a Adolfo Rodríguez Saá cuando declaró el default de la deuda.
Entre risas, un peronista no kirchnerista explicó por qué faltaron aplausos en Diputados ante el anuncio del Presidente: «Nosotros somos así, festejamos cuando dejamos de pagar, pero no cuando hay que meter la mano en el bolsillo».
Dejá tu comentario